El descarado asalto a la radio televisión pública


27  de Septiembre de 2012  



Según recoge el medio PR Noticias, el pasado cinco de septiembre, el nuevo director de RNE, José Manuel Ventero, afirmó, en referencia a los cambios que ha vivido la pública durante los últimos meses (tras la salida de Juan Ramón Lucas y Toni Garrido), que estos cambios “no son malos”, sino que son naturales.

El pasado  17 de mayo, el Pleno del Congreso de los diputados aprobó el decreto ley de modificación del régimen de administración de la Corporación Radio Televisión Española.

Con 193 votos a favor el Partido Popular, apoyado por Ciu, UPN  y Foro Asturias, logró romper con la norma impuesta por el ex presidente Rodríguez Zapatero, que establecía la necesidad de lograr el apoyo de al menos dos tercios de la cámara para designar al presidente de la Corporación Pública.

En otras palabras, el partido en el Gobierno lograba destruir el escudo que protegía el corazón de RTVE, para pasar a designar libremente,  gracias a su mayoría absoluta, al máximo responsable de la radiotelevisión pública.

Lo que en un principio fue orquestado y ejecutado con movimientos lentos, calculados y precisos, desembocó después en un descontrolado y evidente asalto a la televisión pública.
Como elefante en una cacharrería, sin ningún tipo de pudor o escrúpulos, el Partido Popular ha entrado en RTVE mandoble en mano, defenestrando a todo aquel que se ha puesto en su camino.

Fran Llorente, Toni Garrido, Ana Pastor, Juan Ramón Lucas, Javier Gallego  o Alicia Gómez Montano;  verdaderos profesionales de la información y claros ejemplos para las nuevas generaciones de periodistas, a los que el Partido Popular ha barrido del mapa, en algunos casos con premeditación y alevosía ( léase Ana Pastor) por motivos puramente políticos. 

El prestigio logrado, los buenos resultados de audiencia conseguidos o el desarrollo de una labor periodística impecable no son, en opinión del Gobierno,  motivos suficientes para permitir a estos informadores seguir realizando su trabajo, lo que demuestra su desprecio por una labor bien hecha, el respeto a la ética o el pluralismo informativo.

Por mucho que algunos se empeñen en calificar de “normales” estos “cambios”, la purga de RTVE  no sólo demuestra el  interés del Ejecutivo de Mariano Rajoy por controlar la información,  algo absolutamente intolerable en un marco democrático, sino que además refleja una evidente torpeza, como refleja el hecho de que TVE ya no sea líder  de audiencias.

Los datos registrados muestran una evolución claramente negativa en las franjas de Radio Nacional antes en manos de Garrido y Lucas, mientras que el descenso en  el número de los espectadores de los Desayunos y del Telediario es considerable.  

Sin ir más lejos, en el día de ayer, miércoles 26 de septiembre, TVE fue la tercera cadena más vista,  con cerca de ocho puntos porcentuales menos que Telecinco, que fue la clara favorita de los espectadores.

Cierto es que los resultados de la medición de audiencias no son el único elemento a tener en cuenta para evaluar el éxito de la Corporación pública, que debe proporcionar servicios que otras no pueden dar.

Por si los números no fueran suficientes, son muchas las voces que han alertado a los españoles de este ataque: del propio Javier Gallego (ex director de Carne Cruda, RNE) a la periodista y escritora Elvira Lindo, pasando por el veterano corresponsal Vicente Romero, que incluso ha declarado su intención de querellarse contra RTVE.

Sin embargo, esto es sólo la punta del Iceberg, la parte más visible de la degeneración de nuestra Radio Televisión Pública que, a pesar de contar con profesionales de indiscutible valía, es incapaz de zafarse de las garras que la atenazan,  de las zarpas de un partido que vuelve a  instaurar un periodo de oscuridad informativa similar o incluso peor que el que los españoles padecieron durante la etapa de Alfredo Urdaci al frente de los Servicios Informativos de TVE.

El asalto a RTVE no es un tema menor, no puede recibir ninguna justificación, ni merece caer en el olvido; la financiación de RTVE corre a cargo de  los españoles, por lo que atentar contra la Radio Televisión Pública no es ni más ni menos que atentar contra el derecho a la información, algo que en ningún caso debería permitirse en un país democrático.

El texto y las imágenes incluidas en este Blog pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico,  que autoriza su difusión. Más fotografías en http://www.facebook.com/pensamiento.critico.92

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