Acercándonos a las células madre


Ana Terroso Conejero

11  de Octubre de 2012

Esta semana, Pensamiento Crítico ha conversado con la Doctora en Bioquímica miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas María Isabel Cerezo Guisado sobre los nuevos avances en la investigación de las células madre. Este término, que se utiliza de forma equivocada en algunas ocasiones, resulta familiar para una parte importante de la población, pero muchos no sabrían definirlo.

Las células madre son aquellas que tienen la capacidad de convertirse en cualquier célula del organismo. Existen dos tipos de células de esta clase:

- Células madre embrionarias o pluripotentes: se pueden generar o transformar en los cerca de 200 tipos de células existentes en el cuerpo humano.
- Células madre adultas: provienen de las embrionarias y dan lugar a la formación de un tejido igual a aquel del cual proceden.

Ambos tipos de células se generan en nuestro organismo, con la diferencia de que las células madre embrionarias sólo se desarrollan en nuestra primera etapa vital; a partir de ese momento, y una vez creado el organismo, nuestras células pasan a ser células madre adultas.

En todos los casos en los que se habla de células madre, se consideran adultas las que se dedican específicamente a cumplir las funciones del órgano o tejido en el que se encuentran, es decir: las células de los músculos sólo están destinadas a participar en el buen funcionamiento de los mismos.

“Las investigaciones y aplicaciones desarrolladas con células madre se realizan siempre con células adultas de organismos ya creados”.

Utilización de células madre: pueden extraerse de los cordones umbilicales, se usan en trasplantes de médula en enfermos de leucemia, o en injertos de piel y/o grasa.

“Nos llevamos a error si pensamos que con la utilización de las células madre podemos conseguir la cura contra el cáncer a corto plazo, un objetivo que, aunque, soñado, no se ha logrado de momento. Del mismo modo, no es correcto deducir que del cordón umbilical se extraen células embrionarias.Una vez cortado, el cordón umbilical es una parte adulta del desarrollo del organismo, por lo que utilizaremos sus células madre adultas.”

Después de dejar claro algunos de estos conceptos, queremos referirnos al Premio Nobel de Medicina 2012, que será entregado a los científicos John B. Gurdon y Shinya Yamanaka, por sus investigaciones en regeneración de células madre.

Sus trabajos científicos han demostrado que se puede dar marcha atrás al reloj biológico y reprogramar células adultas diferenciadas, para devolverlas a su estado inicial, pasando a ser células embrionarias pluripotentes inducidas.

“Ambos científicos han demostrado como una célula madre adulta puede volver a ser embrionaria. Sería, por así decirlo, resetear a la célula madre que no funciona para que comience desde cero cumpliendo otra función.”

De manera coloquial y para entendernos, (que es de lo que se trata), podríamos extraer una célula de un brazo de una persona e instalarla en el cerebro de otra que padezca una determinada enfermedad, como puede ser el Parkinson. La célula “olvidará” que era del brazo y comenzará a funcionar en el cerebro sin problemas.

Resumiendo: podríamos volver atrás en la vida de nuestro organismo. Esto demuestra que una célula no nace, desarrolla su función y muere, sino que el proceso puede ser inverso; podemos pasar de una célula adulta a una embrionaria dándole una función distinta que podría desarrollar por sí sola con normalidad.

La relevancia de este descubrimiento es inmensa, ya que, aunque ahora mismo sólo se haya demostrado la viabilidad de este proyecto en ranas y ratones, en un futuro podría servir para curar enfermedades como el cáncer o el Alzheimer.



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