De lo natural a lo cotidiano: Wolf Vostell (1932-1998)


Redacción: Carmen Reja Guisado y Alejandro López de Miguel.
Edición y montaje: Ana Terroso Conejero.

11 de Octubre de 2012


No es de extrañar que la primera impresión de un niño de 11 años al presenciar cómo el artista alemán empotraba un coche contra un muro de hormigón (VOAEX, 1976), fuese que éste estaba loco.

Esta experiencia marcaría la vida de José Antonio Agúndez, hoy director general de Promoción Cultural de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura, llevándolo a cursar estudios de Historia del Arte y a dirigir el Museo Vostell Malpartida años más tarde. 

Curiosidad

Su relación de amistad con el padre del movimiento Happening, Wolf Vostell, no sólo influyó en su vida profesional, sino en la personal, ya que tuvo la oportunidad de colaborar junto a él, muy de cerca, lo que le permitió conocer a fondo los entresijos del mundo del arte. Durante años, participó en numerosos eventos, exposiciones y viajes, ayudando al artista en muy diverstas tareas.

De entre numerosas anécdotas,  el ex director del museo, que define a Vostell como una persona activa, trabajadora y generosa,  recuerda la ocasión en la que viajaron juntos a Venecia y se encargó de evitar que otros artistas del movimiento Fluxus invadieran la zona reservada para la instalación del alemán. Para ello, se mantuvo de pie durante un día, sujetando un cordón que delimitaba este espacio, mientras pedía que lo respetasen.

Wolf Vostell (1932-1998)  llegó a Extremadura sin intención de quedarse, pero la magnitud y la belleza del paisaje de la región de Los Barruecos conquistaron al artista.

Tampoco es posible obviar otra poderosa razón, ésta con nombre de mujer: Mercedes Guardado, su esposa. Contrajeron matrimonio en el año 1959 y, a día de hoy, Mercedes continúa siendo un referente y un  pilar básico en la institución cultural de la que aún es directora artística.



Curiosidad
El MVM (Museo Vostell de Malpartida) alberga en su interior 3 colecciones: Colección Mercedes y Wolf Vostell (que incluye varias creaciones del artista de Leverkusen y  una obra de Salvador Dalí, “El fin del Parzival”), Colección Fluxus donación Ginno Di Maggio (31 artistas, fundamentalmente del movimiento Fluxus) y la Colección de Artistas Conceptuales españoles, portugueses y polacos, esta última cerrada al público de manera temporal.

Curiosidad
En ellas podemos contemplar obras de artistas de la talla de Nam June Paik, Yoko Ono, De Ridder o Saito, casi todos  con una idea común: elevar elementos cotidianos a la categoría de obras de arte.

Lo cierto es que Wolf Vostell se hizo a sí mismo; su participación activa en el grupo de artistas Fluxus fue una de tantas actuaciones que este alemán llevo a cabo a lo largo de su vida, plasmada en este centro cultural.

El edificio donde se ubica, un antiguo lavadero de lanas del siglo XVIII en el que se trataban hasta siete toneladas de este material cada año, es otro de los puntos fuertes del museo, que incluso mantiene exposiciones en las que se recogen algunos aspectos de su actividad anterior.





Las 800 barras de pan que rodean un coche (que según se rumorea perteneció al dictador Benito Mussolini) en “Energía 1973” se visten de periódicos locales fechados con el día en que se inauguró la exposición. Por motivos de conservación, se sustituyeron estos panes por moldes de yeso idénticos.



La  historiadora del arte y actual directora gerente del museo,  Josefa Cortés,  nos ha relatado el primer encuentro entre Vostell  y Marcel Duchamp, en el que el artista alemán se  dirigió al francés con un cepillo de dientes en la mano: “Tú, has inventado esto-refiriéndose al objeto-  y yo he inventado esto, (en alusión a la acción de lavarse los dientes).

Josefa nos ofrece una visión optimista de la realidad que rodea a la obra de Vostell, haciendo hincapié en la importancia de acercar a los más jóvenes al museo para fomentar la difusión de estas obras y hacerles conocedores de las preocupaciones y anhelos de estos artistas tan comprometidos con su tiempo.

Josefa, que ha pasado años trabajando como técnico de arte en el archivo de este centro,  apenas lleva 13 meses al frente del MVM,  y  muestra abiertamente su ilusión por su labor y por las futuras mejoras de este centro, aunque apunta que estas requerirán mucha dedicación y tiempo.

Las dificultades han estado ligadas a este proyecto desde el inicio de la andadura del museo, que tardó varios años y requirió del apoyo de importantes artistas, además del trabajo constante de su creador, para ver la luz. De hecho, Vostell no llegó a verlo terminado (falleció tres meses antes de su inauguración),  pero tanto Agúndez como Cortés afirman que el resultado actual es fiel a la esencia del artista,  a lo que él deseaba  y para lo que había dedicado toda su vida.
 
A su vez, la actual directora regente comparte su inquietud por las épocas venideras; aunque la partida presupuestaria para este año es igual a la del año pasado (577.448 euros), advierte que agotaran todas las alternativas para mantener el museo en funcionamiento en el caso de que  vuelvan las dificultades  para el MVM.

La importancia de un centro cultural de tales características es innegable, tanto en  el ámbito extremeño como en el  nacional, europeo e incluso mundial.  En el 2011, esta institución disfrutó de 39,000 visitas, incluyendo más de 200 grupos escolares, lo que representa un aumento del 19% con respecto a años anteriores.

Son muchos los motivos que hacen de este museo un lugar único. Una enorme mancha de agua y las piedras graníticas de formas eróticas típicas de esta región sirven de antesala a esta institución. En su interior: coches, pantallas, platos, motos, pupitres...todo dispuesto con  una conciencia social desbordante que aniquila la sociedad del momento.


Podríamos definir la grandiosidad de este conjunto artístico,  inmerso en un magnífico entorno rural a poco más de diez kilómetros del centro de Cáceres como una “joya entre las joyas”.  La visita a este museo se torna pues obligatoria para aquellos que no lo conozcan;  sólo así podrán entender una de las máximas de Vostell: “son las cosas que no conocéis  las que cambiarán vuestra vida”.




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1 comentario:

  1. Acabo de leer el articulo referente al museo y debo de decir que me ha gustado mucho, tanto la forma en que esta documentado como en la forma en que se explica todo lo relacionado con el, sinceramente creo que es una lastima que algunas veces nos vayamos muy lejos a conocer cosas nuebas y que no explotemos las cosas tan interesantes que tenemos en nuestra region extremeña, me he prometido a mi mismo que en la proxima escapadita que realice tengo que ir a visitarlo ya que me parece que es algo muy interesante y que seguro merecera la pena el biaje, gracias amigos por la informacion.

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