Industria musical: del grito a la afonía

Chema Castaño

06 de Diciembre de 2012

Se acerca la Navidad y los grandes artistas, junto a las multinacionales discográficas, aprovechan para sacar nuevos productos, conscientes de la importancia de esta fecha para el sector. Sin embargo, es perceptible, desde hace una década, que la industria musical no pasa por su mejor momento.

La piratería y los nuevos soportes digitales han abierto una gran herida en la estructura de mercado de las empresas discográficas, que no consiguen asimilar el nuevo cariz del sector del disco.

El panorama en España es una muestra de esta realidad, pues las cifras de ventas en el primer semestre del 2012 han caído hasta alcanzar mínimos históricos, tendencia que se viene repitiendo desde el 2001, año en el que se consumía el cuádruple de música grabada que en la actualidad. De enero a junio del 2012, los españoles gastamos 39,3 millones de euros en música grabada en soportes convencionales, un 0,87% menos que el mismo periodo del año pasado.

Estos datos, cedidos por Promusicae, muestran también el incremento con respecto al 2011 de las ventas de música digital (la consumida a través de móviles, ordenadores y demás soportes digitales), que alcanzó la cantidad de 24,6 millones de euros. Apuntes que nos muestran cómo el reparto de las ventas de música en soportes físico y digital se está equilibrando poco a poco. 

Dentro de esta vertiente de consumo digital, han entrado en juego (y con una buena acogida) las plataformas de consumo online, también llamadas streaming. Fórmulas de pago por suscripción como Spotify, Grooveshark o Rara han aumentado sus beneficios en un 115% con respecto al año pasado, hasta alcanzar un total de 8,8 millones de euros.

Aun así, Antonio Guisasola, Presidente de Promusicae, no se muestra esperanzado tras  “una década absolutamente trágica, marcada por la piratería (física y digital) y por la desprotección jurídica más lacerante”.Y es que, según valora Guisasola, “la Ley Sinde ha entrado en vigor con mucha más tibieza que rigor”. Después de la polémica que supuso la aplicación de dicha legislación para la protección de los derechos de autor en la Red, los resultados aún se hacen esperar.

Los datos en España son extrapolables a nivel mundial, donde los ingresos cayeron un 3% el año anterior. Habrá que esperar unos meses para conocer los números que nos deja la industria discográfica, en un 2012 marcado por la recesión económica y la subida de impuestos directos al consumo cultural.

Para conocer de primera mano el testimonio de personas que trabajan en el sector, hemos entrevistado a David Velasco, Gerente de Tsunami Music, una discográfica que nació justo antes de la debacle de la industria musical y que precisamente este mes echa el cierre.


David Velasco en el stand de Tsunami Music
En 1999, Tsunami Music se creó como un sello discográfico independiente con la idea de abrir una nueva ventana dentro del circuito musical de la ciudad de Barcelona. “En aquella época sí que había futuro, aún se vendían discos y la gente asistía a conciertos de bandas emergentes habitualmente” asegura David,  que decidió lanzarse a esta aventura por su amor por la música.

En los comienzos de esta discográfica, Internet ya estaba muy afianzado en la sociedad, “por un lado, sin Internet no podríamos llegar a la gente que llegamos, pero también por eso, y por la costumbre tan arraigada en nuestro país de descargar música gratis, cada vez es menos rentable editar un disco”.

Por este motivo, en 2009, el sello de Velasco se unió a GrocDog ampliando de forma exponencial los servicios ofertados. Esta maniobra es muy repetida en las pymes, que intentan abastecer todas las necesidades del mercado proporcionando servicios plenos a los usuarios.

A diferencia de la economía de escala que desarrollan las multinacionales del sector, a las pequeñas discográficas independientes un mal trámite puede suponerles la ruina. Por eso, el 80% del mercado mundial de la música está en manos de tan solo cuatro compañías: Universal, EMI, Warner y Sony; conocidas como “las cuatro grandes” o “majors”. Pero estas potentes marcas no solo dominan el mercado del disco, ya que son las mismas que lideran la industria cultural global, en la que se incluyen el cine o los videojuegos.

Tan solo el 20% restante del mercado está liberalizado bajo enormes riesgos, y  representa un sector más alternativo y en ocasiones local. “Nosotros, las compañías pequeñas, tenemos unos recursos muy limitados y siempre estamos haciendo carambolas para seguir adelante y adaptarnos a los nuevos tiempos”,nos desvela David, con la sabiduría de quien lleva más de 15 años trabajando en un sector sujeto a cambios constantes.

Internet, como destacábamos anteriormente, ha sido sin duda la última gran revolución para la industria cultural. La facilidad de descargar contenidos ha puesto en jaque a las grandes compañías que se amoldan a las nuevas pautas gracias a su potencial financiero. Pero sin duda, David ve en la Red una herramienta que hay que saber aprovechar, destacando el papel de las redes sociales. Según él mismo, “hoy en día lo mas importante para nosotros son las redes sociales”. Es ahí donde todo se mueve. Los usuarios comparten vídeos, imágenes y links, y “saber estar ahí es de vital importancia para la supervivencia de las compañías pequeñas” .

La piratería es el enemigo principal de la música y de los propios músicos, nos cuenta el gerente de la pequeña discográfica, “no puedes descargar toda la música ilegalmente y pensar que el músico compone y graba por vocación, ocasionando que tenga que trabajar en cualquier otra cosa para vivir. Si el modelo quedase establecido de ese modo, la calidad de la música bajaría muchísimo”.

Del mismo modo, denuncia que no han servido para mucho las medidas legislativas que a nivel estatal se han puesto en marcha(hablamos de nuevo de la “Ley Sinde”), pues para David la problemática reside en la picaresca de los usuarios al descargar contenidos de forma gratuita. “Yo creo que lo que hay que hacer es culturizar a la gente para que respete el trabajo de los músicos y entienda que si no paga algo por esto acabará desapareciendo”.

Al finalizar la entrevista, nos informaron del cierre inminente de Tsunami Music como discográfica independiente; quedará Grocdog con sus servicios de Booking y Management, Comunicación y Relaciones Públicas. Pero la aventura de 15 años por la industria musical de David Velasco ha llegado a su fin. Según explica en su web: “Hemos intentando hacer lo mejor, desde nuestra pequeña ventana, para potenciar la música independiente. Pero este último año ha sido especialmente duro. La subida del IVA del 8% al 21% y el difícil momento que estamos viviendo nos ha condenado a finalizar nuestro viaje.”

Para despedir este reportaje, utilizaremos una frase que David Velasco nos deja como legado:

“Que la cultura sea un derecho y no un privilegio depende de todos nosotros.”



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