Tomando el pulso a la sanidad madrileña


Alejandro López de Miguel


10 de Diciembre de 2012

Hospital La Paz, huelga 4 de diciembre
Desde que la primera “marea blanca” inundase las calles de la capital en defensa del sistema sanitario público, muchos ciudadanos han asistido a las sucesivas acciones de protesta denominadas del mismo modo (tres en total), sin tener del todo claros los motivos que llevan a los profesionales de los centros sanitarios madrileños a lanzarse a las calles.

¿El porqué de estas reivindicaciones? El nuevo Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid, presentado por la Consejería de Sanidad.

El organismo que dirige Javier Fernández Lasquetty informa en este documento del recorte de la partidas destinada al sistema sanitario en un 7% (7.108 millones de euros, frente a los 7.643 gastados en 2012), al tiempo que insiste en la posibilidad de mantener la calidad del sistema (e incluso mejorarla),  asegurando que se conservarán los principios sobre los que se asienta.

Para lograr esta reducción del gasto, la consejería externalizará”, mediante el sistema de concesión, la actividad sanitaria de seis hospitales (Infanta Leonor, Infanta Sofía, Infanta Cristina, Hospital del Henares, Hospital del Sureste y Hospital del Tajo), instaurará un sistema de  gestión privado en  el 10% de los centros de salud (27 ambulatorios), transformará el Hospital Carlos III en un hospital de estancia media, externalizará algunos de los servicios no sanitarios, implantará una tasa de un euro por receta farmacéutica , retrasará la apertura del Hospital de Collado Villalba hasta finales de 2013 y concentrará la mayor parte de procesos de laboratorio en cuatro hospitales madrileños.

El intento (frustrado) de transformar el Hospital de la Princesa en un centro para mayores también figuraba como una de las medidas incluidas en este plan, que ya ha sido rechazado por una parte importante de los trabajadores del sector con tres manifestaciones (18, 27 de noviembre y 9 de diciembre) varias jornadas de huelga y encierros en decenas de hospitales y centros de salud.

Por primera vez, los seis sindicatos presentes en la Mesa Sectorial de Sanidad de la Comunidad de Madrid se han puesto de acuerdo para organizar sus reivindicaciones, y las jornadas de huelga se suceden en los centros hospitalarios de la capital, a pesar de que determinadas instituciones y medios de comunicación se afanan en echar tierra sobre el asunto.

Hospital La Paz, huelga 4 de diciembre, Madrid
                                                                                
Lo cierto es que para muchos celadores, auxiliares de enfermería, técnicos de laboratorio, enfermeros, médicos y el resto de empleados de la sanidad pública madrileña, la intención de la Consejería es privatizar el sistema sanitario, que a día de hoy goza de una buena valoración por parte de los habitantes de esta región y del conjunto de los ciudadanos de nuestro país. Según una reciente encuesta de Metroscopia (El País, 1 de diciembre) el 90% de la población española evalúa de manera positiva la atención hospitalaria que reciben los pacientes en los centros públicos (en caso de urgencia o emergencia), un 70% de los mismos preferiría (si tuviese opción a escoger) acudir a un hospital público antes que a un centro privado, y dos de cada tres españoles creen preferible permitir la quiebra de bancos y cajas antes de dañar el sistema público sanitario.

El hecho de que los seis hospitales a privatizar hayan sido construidos recientemente, y que el Gobierno de Ignacio González haga alusión al recorte del gasto como motivo para impulsar esta remodelación, ha despertado la suspicacia de muchos de los manifestantes. Cada paciente atendido en la sanidad pública implica, según los datos de la Comunidad, un gasto de 600 euros, frente a los 440 que requiere su atención en un centro privado. Si estas cifras son correctas, ¿cómo es posible asegurar que los enfermos contarán con  la misma atención a pesar de la evidente diferencia de medios, en el que también hay que incluir el porcentaje de beneficios que obtenga la empresa concesionaria? Si la sanidad no es rentable, ¿cómo explicar el interés de importantes empresas sanitarias en hacerse con el control de estos centros? ¿Por qué deben los madrileños renunciar al uso público de las instalaciones construidas con sus impuestos, para que determinadas empresas se lucren mediante su explotación? Estas son solo algunas de las preguntas que se formulan con mayor frecuencia los trabajadores del sistema sanitario, que en su mayoría aseguran no estar vinculados a los sindicatos, y resaltan que su principal objetivo es defender el derecho de los ciudadanos a una sanidad pública de calidad.

Ante la amenaza de los profesionales de la salud de continuar con las protestas, la Consejería informó el pasado viernes siete de diciembre de haber contactado con los jefes de Servicio de los hospitales públicos para abrir un proceso de diálogo, dándoles la oportunidad de  formular  “propuestas de ahorro”. Sin embargo, la próxima “marea blanca” sigue convocada para el 16 de diciembre, las partes implicadas cierran frentes (el Colegio de Médicos, los sindicatos y el resto de actores han constituido una plataforma única para reivindicarse) y la huelga continúa.

El despido de 180 trabajadores no sanitarios del Hospital Puerta de Hierro o la crónica sobre la segunda “marea blanca” son algunos de los hechos que narramos a continuación, a los que se irán añadiendo algunas informaciones sobre los posibles avances en el proceso de diálogo entre los trabajadores y la Comunidad, y algunas de las denuncias relacionadas con distintas irregularidades observadas en el sistema sanitario público madrileño.
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