La última crónica de Enrique Meneses

Charla con un maestro del periodismo 

 

Alejandro López de Miguel

08/01/2013

Enrique Meneses / CC: Jmerelo
El 24 de diciembre de 2012, hace poco más de dos semanas, Utopía TV (la televisión creada por Enrique Meneses) publicaba la entrevista que el veterano reportero realizó al periodista Antonio Pampliega, que se convertiría en uno de sus últimos trabajos. Enrique Meneses se apagaba ayer, siete de enero, después de padecer una larga enfermedad a la que combatió con todas sus fuerzas, y que no le impidió continuar dedicándose en cuerpo y alma al periodismo, el oficio que desempeñó durante más de sesenta años.

No era el periodista más conocido de nuestro país (probablemente tampoco tenía el menor interés en serlo), ni el más premiado, pero Meneses era, es y será, un auténtico referente para quienes tienen el periodismo alojado en lo más profundo de sus entrañas. Inteligente, sarcástico, descarado, obstinado, brillante. También era libre. De hecho, desarrolló la mayor parte de su carrera como freelance, sin llegar a entender que otros periodistas se sintieran atados a sus respectivas redacciones, al sistema de producción  de información “en serie”, a las fronteras geográficas: "¿Por qué voy a andar con los que sean del mismo pueblo que yo? No soy un pueblerino,  soy una persona que tengo el mundo entero por país. Me siento bien con los egipcios, con los árabes, con los negros del Sudán, con quien sea"..." Yo no me caso con un periódico, ni digo eso de que la prensa está mal en España. Coño, ¿pero qué es España dentro del mundo? ¿Un dos por ciento?"

Quienes tuvieron la suerte de conocerle bien, pueden transmitir mejor que yo cómo era Enrique Meneses, pero todos los que coincidimos en su camino fuimos testigos de su genio, de sus dotes narrativas, del impresionante arsenal de historias que siempre llevaba consigo, de su cercanía.

En una mañana a principios del año pasado, y en apenas una hora, sedujo por completo con sus palabras a medio centenar de estudiantes de periodismo en una universidad madrileña.  La fuerza del aplauso que marcó el fin de su intervención contrastaba con su voz lenta, cansada, tenue, pero capaz de transportarnos a las historias que el reportero quiso regalarnos.

Algunos meses y varias llamadas después, un seis de junio, apenas un mes antes de que terminara mis estudios en periodismo, Enrique Meneses me recibía en su casa de Madrid: “Recuerda el código de acceso al portal, porque no puedo levantarme a abrirte”, me dijo. Su casa era un verdadero museo del periodismo, llena de fotos, libros, revistas y objetos que había ido atesorando a lo largo de toda su vida. Sin embargo, lo más sorprendente para mí no fue descubrir la existencia de ese lugar, sino el  hecho de  que el reportero lo compartiera con todo el que estuviese interesado en hacerle una visita, en aprender de sus anécdotas y consejos, en escuchar sus palabras.

En una conversación que se prolongó durante más de tres horas, y en la que mi intención era centrarnos en la cobertura de conflictos bélicos (para incluirla en mi proyecto de fin de carrera), Enrique Meneses charló conmigo sobre muy diversos temas, sin dejarse someter por mi exhaustivo cuestionario, a pesar de mis reiterados esfuerzos. Renunciando a seguir la estructura prevista, disfruté cada minuto con las enseñanzas de un periodista al que todos deberíamos tener en cuenta, del que todos y cada uno de nosotros deberíamos aprender.

Él aseguraba que las ideas y la imaginación son la verdadera base del periodismo y de cualquier otra actividad, (y no el dinero o los medios tecnológicos), defendía que los informadores aprenden su oficio en la calle y no en las aulas, e incluso llegó a afirmar que por sus venas corría “tinta de imprenta mezclada con un poco de whiskey”.

A continuación, figura la entrevista que me concedió hace apenas seis meses, y que probablemente logre que el lector comprenda quien fue Enrique Meneses con mucha más precisión que mis palabras. Gracias, maestro. 

Entrevista con Enrique Meneses (06/06/2012)


Primera parte


PC: ¿Qué desventajas tiene ejercer como freelance?

R: Unas veces, puedes perder dinero en un reportaje que te empeñas en hacer, y otras  ganas el triple y cubres pérdidas, pero tienes que ser tu propio administrador. Olvídate de cobrar el día 31, ¿qué más da si te pagan el día 14 o el 15?

PC: Nada, pero hay mucha gente a la que le importa, como también hay muchas personas que solo leen la  prensa generalista, que no toca muchos temas, como pueda ser el 15-M.

R: Cada vez menos gente lee esos medios. Las tiradas de El Mundo o El País ya no son lo que eran hace uno o dos años.

PC: Pero las televisiones como Telecinco o Antena 3 sí tienen buenos índices de audiencia.

R: Son televisiones basadas en el divertimento,  hechas para entretener a la gente, todo a base de chismorreo… Cogen a Belén Esteban y la convierten en la Princesa de San Blás,  o sacan a gente como Karmele Marchante, que dice ser periodista. La gente que hace caso a esos programas de griterío no es gente que se preocupe por el 15-M, que por cierto ya ha conseguido una cosa: está empujando a los partidos a decidirse entre tolerar y salir del impás de gente que tenía que devolver el piso y seguía con la deuda, y esto lo han ganado los del 15 M, como también han propuesto un cambio en la ley electoral. He escrito varios post sobre el  15-M, y lo primero que les he dicho es que se defiendan contra las infiltraciones que puedan tener. En Barcelona se descubrió que había policías provocando los jaleos; no eran los del  15-M, sino que los organizaba la propia policía. Las fuerzas de derechas quieren dar la imagen de que los 15-M son  anarquistas, revolucionarios, antipropiedad….

PC: He leído lo último que ha escrito sobre el pago del IBI  por parte de las iglesias.  Que ahora sean los ayuntamientos los que  eligen si estas deben o no pagar este impuesto…

R: Ten en cuenta una cosa: los únicos ayuntamientos que han sido alentados para cobrar el IBI han sido los  que están en manos del PSOE. En los del PP no van a conseguir nada, son de misa diaria. Lo que está claro es que este Gobierno tampoco va a durar los cuatro años de legislatura, es insostenible. Creían que venían a arreglar todo, y ahora el que posiblemente sea más feliz es Rodríguez Zapatero. Está tranquilito junto a su mujer y a sus niñas, y lo único que le reprochan es que estuvo navegando sin saber por dónde había que ir…

PC: Tengo que volver al tema. ¿Por qué decidió dedicarse a la corresponsalía de guerras?

R: Cuando se habla de corresponsalía de guerras parece que se habla de una rama del periodismo.

PC:¿No lo es?

R: No, son periodistas que han hecho guerras. Cuatro, cinco, seis…Es evidente que una persona que tenga la experiencia de una guerra puede sacarle mucho provecho periodístico en otro conflicto. Algunos se mueven de esa manera, pero además se suelen hacer otros reportajes. 

PC: El hecho de que Rusia se oponga directamente  a la intervención en Siria y diga que va a vetar esa intervención en la ONU…  Sé que puede parecer ingenuo, pero me gustaría saber a qué se debe. ¿Qué interés tiene Rusia en ello?

R: ¿No enseñan geopolítica en la facultad de periodismo?

PC: Sobre estos temas no enseñan nada.

R: Nada. Yo siempre digo que esto es una profesión, un oficio. Una carrera es farmacia, arquitectura, medicina o ingeniería industrial. El periodismo se hace andando, trabajando como hace un carpintero: si, a los trece años, un niño empieza a trabajar como aprendiz con un maestro carpintero, si  logra aprender a manejar sus herramientas, lo lógico es que cuando cumpla treinta sea un experto, y  pueda hacer cosas que valgan mucho dinero.

Yo no sé por qué a alguien se le ocurrió de repente hacer del periodismo una profesión llena de posibilidades económicas, dotarla de un prestigio… En mis tiempos no existía ese prestigio. En mis tiempos, ninguna madre quería que su hija se casara con un periodista, y ahora todas quieren cazar a uno. Se han inflado las universidades, han salido como veinte o treinta mil licenciados en periodismo. 

Además, en España hay una sobrecarga tremenda de estudiantes universitarios con relación al número de habitantes.  Proporcionalmente a su población, Alemania cuenta con casi la mitad de licenciados que España. ¿Qué tiene Alemania? Una formación profesional de puta madre. Una pieza mecánica de esas escuelas te da un Opel o un Audi, una máquina de calidad, no como ocurre en España. Somos un país de ensambladores de coches, y lo he dicho muchas veces: con todos los buenos mecánicos que hay  en paro en España, porque no hay trabajo, con diseñadores que dominan el uso de internet y de los sistemas de diseño por ordenador, ¿cómo no se han entretenido en sacar un coche español? Si yo hubiese sido un fanático de la mecánica lo hubiese intentado.

Lo que hace falta no es el dinero, es una buena idea. ¿De dónde ha sacado Bill Gates todos sus inventos? Del garaje de su padre, de cuando se reunía con otros chicos que  también estudiaban ingeniería en California. Fíjate en el creador de Facebook, o en Steve Jobs, que solo estuvo cuatro meses en la universidad e inventó Apple en el garaje de su casa… 

PC:¿Qué le hizo empezar en este oficio y decantarse por la información internacional?

R: Mi padre era periodista, y cuando empezó la Guerra Civil Española había tenido un periódico que se llamaba Más, y una revista que se llamaba Cosmópolis. Al mismo tiempo, era el corresponsal del New Yorker (en 1925), y ya en aquella época practicó bien la aventura.

PC:¿Qué idioma recomendaría para alguien que quiera dedicarse a la información internacional?

R: Cualquiera de ellos. El chino.

PC: ¿El chino antes que el árabe?

Es difícil decir esto antes que esto otro… Si quieres trabajar en Siria, debes saber que todo el mundo habla francés porque fue protectorado, como en Palestina hablan en inglés. En cualquier caso, primero hay que saber geopolítica.  Volviendo a tu pregunta de antes, ¿por qué se oponen China y Rusia a atacar Siria ante la ONU?

PC: Se que en su momento se opusieron a la guerra de Iraq por el tema de las petroleras, porque tenían acuerdos de mucho valor, pero no sé por qué lo hacen en este caso. Imagino que por motivos económicos.

R: Sadam Husein era socio de Bush padre en el petróleo, pero los americanos decidieron quedarse con todo, y por eso se inventaron todo esto de Iraq. La primera guerra la impulsó Bush padre, cuando invadieron Kuwait. Ahí estuvo mi hija Bárbara, trabajando en el diario El Sol, con Ramón Lobo. Rusia también se ha opuesto a que se atacase Siria, pero no es por petróleo. ¿No tienen un problema los rusos con los chechenos?  ¿Van a favorecer a los que están contra Al Asad? No. Además, tienen una base naval en el Mediterráneo, en territorio sirio, como los americanos tienen Rota. Siria no tiene petróleo, por ella pasan todos los oleoductos de Arabia e Iraq que van al Mediterráneo, pero no hay petróleo.

PC: Entiendo. Vuelvo al periodismo: ¿percibe un cambio en las nuevas generaciones de informadores?

R: No veo que hagan nada que sea como lo que yo he hecho.

PC:¿Cuándo empezó a cambiar la profesión? Conversando con Gervasio Sánchez en el documental Oxígeno para vivir, comenta que ha cambiado el ambiente de la tribu. ¿Qué es diferente?

R: Lo primero es que la gente cree que fue Leguineche (Manuel Leguineche) el que sacó el nombre de la tribu, pero ese es el nombre que nos daban a los periodistas que trabajamos en Oriente Medio hace muchos años… Te tienes que formar tú solo. Tengo doce libros y ninguno es una novela, son el resultado de mis reportajes, como el de La Bruja Desnuda,  elaborado a raíz del resurgir de la brujería en Inglaterra. Tengo preparado otro libro para cuando Fidel Castro muera, y vendo mis fotografías a través del  post, en el tengo que tengo dos Flickr, uno  de ellos con 102 fotos de Sierra Maestra... He roto con Aurora Photos de Nueva York, que era mi agente, porque internet acaba con los intermediarios. Puedes comprar un sari en un poblado de la India, e incluso con los gastos de envío, pagas menos que lo que te costaba comprarlo antes en una tienda… Los medios también están cambiando: el New York Times ha creado un bar en Nueva York en el  cada trago vale el doble de su precio normal, pero el medio hace sus entrevistas en ese local. La gente va a ese bar pagando el doble para ver a los entrevistados: “He estado allí, me he hecho una foto con él”. Así , compensan las pérdidas, porque todos los que venden papel van para abajo, incluido El País. Prisa ha echado a cuatrocientos periodistas…

PC: Y El Mundo a doscientos.

R: ¿Cuál es el destino de los veinte mil licenciados? Primero, que se olviden de poner el cartel en la pared con cuatro chinchetas: “Soy licenciado en periodismo”. Esto ya es risueño. Como no les sirve para nada, no les van a dar trabajo en las redacciones,  que están sobredimensionadas. 

A principios del siglo XX, Henry Ford inventó la cadena de montaje de vehículos en Detroit: un tío ponía puertas, otro ponía neumáticos y otro montaba volantes, y después de treinta años de poner puertas, estaban (y están) súper alienados.

Todo el mundo usó sistemas como el de Ford: las redacciones juntaban a mucha gente encargadas de hacer partes pequeñas, para después juntarlas y obtener el periódico. Los periódicos eran redacciones con seiscientos o setecientos periodistas,  y cada uno tenía que hacer un fragmento.

Recientemente, los suecos han cogido a un grupo de mecánicos y les han dicho:¿”Os divertiría montar un Volvo? Sería el último modelo, pero lo haríais solo vosotros diez, sin cadena de montaje”. Les han dado las piezas, han cronometrado el tiempo que invertían y han descubierto que ese equipo ha ganado a otro que ensamblaba las piezas trabajando en  cadena. Las cadenas son alienantes,  de locos. Los medios van a tener que redimensionarse, no van a seguir con estas legiones de periodistas, pero sí  van a tener periodistas experimentados, muy veteranos, capaces de hablar idiomas, conocedores de una región concreta… Observa a Rosa María Calaf, que no para de dar conferencias sobre China, a pesar de que hace varios años que dejó esa corresponsalía. Cuando ella preparaba un reportaje en Filipinas, que le podía llevar ocho días de trabajo, los de TVE le decían antes de empezar: “Oye, ha habido muchas noticias de fútbol, te podemos dar un minuto…”

PC: ¿Se dedica hoy menos tiempo a la información internacional? 

R: Es carísima. La última corresponsal, tal y como eran antes los corresponsales, es Rosa María Calaf, que es mi amiga y ha estado sentada ahí, donde está sentado tú ahora mismo. Ella misma me dijo que la situación era insostenible… Eso  de las corresponsalías como eran antes se ha acabado; tengo chicos metidos donde ya no hay corresponsales, viviendo con indígenas o aprendiendo el  Swahili en Kenia. La última vez que impartí una conferencia en la Universidad de Navarra, mi consejo a los estudiantes que me escuchaban fue “scramble”: salid pitando para otro lado, meteos donde sea posible. Donde antes había corresponsalías habrá periodistas independientes.

Hay que hacer lo mismo que Gervasio Sánchez: tiene un acuerdo con el Heraldo de Aragón, que publica sus textos, y otro con Blume, que publica sus libros de fotografía, organiza sus exposiciones...  Gervasio es como mi hijo. Se pasa un mes en Afganistán haciendo reportajes sobre gente que fotografió ya hace varios años, para ver qué ha sido de ellos.  En las páginas  que en sus libros dedica a Bosnia, aparecen en blanco y negro las imágenes de la Bosnia que también yo he vivido, la de la guerra,  mientras que las fotografías  en color reflejan cómo está ahora.

Segunda parte


PC: Rosa María Calaf defiende también que hoy no solo se dedica poco tiempo a la información internacional, sino que además,  los medios apenas ofrecen una contextualización  de los hechos de los que informan.

R: ¿Qué entiendes por contextualización?

PC: Los medios dan una píldora informativa, no se paran a explicar lo que hay detrás de unos hechos concretos, que era precisamente lo que Calaf sí hacía.

R: Métete en mi blog, ya verás si explico cosas.

PC: Usted si las explica, pero los medios…

R: Es que es a lo que vamos. Antes venían tantas cosas de los batallones  de informadores que estaban en las redacciones que, para dar un poco a todos ellos, matabas temas, no contabas historias que eran interesantes de explicar. El País se va a quedar con cincuenta o sesenta periodistas, pero serán unos cracks. Eso es lo que van a tener que hacer los medios: reducir sus redacciones actuales, olvidarse de  los batallones de periodistas. Todos los periodistas van a ser lanzas libres, todos se van a hacer valer a través de los blogs; mira el blog de Ramón Lobo, mira el mío. Si hablas sobre el aniversario de la Revolución de los Claveles, hay que explicar quién fue Salazar, hay que contar que de ahí, de ese momento histórico,  nos vinieron las ganas de librarnos de Franco, y que lo intentamos, aunque no lo consiguiéramos.

La gente hoy ya no sabe que ocurrieron estas cosas, y para eso estamos los veteranos como yo. Yo no necesito volver a ningún frente, el último fue Sarajevo, y  para mí ya era difícil cruzar la avenida de los francotiradores, con Gervasio al otro lado diciéndome que corriese… Yo contestaba que no podía correr, pero que no me iban a disparar.

PC: ¿Cómo estaba tan seguro?

R: Porque en todos los pueblos hay un tonto, y el tonto de Sarajevo era yo. Desde las colinas, los francotiradores debían estar diciendo: “Oye, este tío esta pirado”.

PC: Míralo, que tranquilidad tiene.

R: Míralo, como va andando… Y no te disparan. Dentro del alma de cualquier hombre existe el atavismo del cazador de la prehistoria, del neolítico. Si un cazador tiene un conejo que se queda quieto mirándole, no le dispara. No hay nadie que tenga la vergüenza de matar a un animal que le está mirando y no se mueve, y es lo que me pasaba a mí. Cruzaba andando la avenida porque me estaba ahogando, no tenía aire para respirar.

PC: Cambiando de tema, ¿cómo llegó a dirigir la revista Playboy?

R: El viejo Lara tenía los derechos y me lo ofreció. Mi hija estaba en el colegio francés (en Madrid), vivía en casa con una chica, y yo quería estar con ella, así que le dije a Lara que no  iba a coger un piso en París. Pedí un vuelo en primera clase los viernes por la noche, con vuelta los lunes por la mañana, y  durante la semana me instalaron en el Hotel Ritz. En cualquier caso, acababa de morir Franco, y todo lo que fuese sexualidad estaba bastante atrasado. En una ocasión, Fraga llegó a decirme: “He leído sus memorias. Hay que ver lo que ha vivido usted, y lo que ha follado”, a lo yo respondí: “Don Manuel, supongo que usted también ha hecho lo que ha podido, ¿no?”

De hecho, el  primer ejemplar de la revista Lui  se lo mandé  con un motorista a Lalo Azcona, que hacía el telediario de las tres en TVE.  Al  final del telediario  dijo de repente: “Bueno, ya no hay que ir a Perpiñán ni a Biarritz a comprar estas revistas”, para después mostrarla ante la cámara.

PC: ¿Tuvo problemas por eso?

R: No, he tenido dieciocho procesos pero no fue por eso.  Cada número de los primeros dieciocho de la revista supusieron un proceso.

PC: Me estoy acordando de lo que hemos hablado antes sobre Karmele Marchante y este tipo de personajes televisivos. ¿Qué se puede hacer contra la espectacularización de contenidos y contra el tipo de televisión que promulgan estas personas?

R: Los medios han ido cayendo en manos de gente que no tiene nada que ver con el periodismo, y que Cebrián sea de la Academia Española de la Lengua no me importa.  Cuando El País ha empezado a perder, ha llamado a un fondo de pensiones americano que llama Liberty, que ha mirado las cuentas y ha dicho: “¿Esto de CNN no tiene publicidad?”.  Es un chorro de dinero que se pierde. Ahí cerró CNN Plus, que contaba con Iñaki Gabilondo, y que para mí era lo mejor que había en televisión…Después  escribí en un twit que todo el que quisiera aprender periodismo escuchase a Gabilondo.

PC: Quitaron CNN Plus para cambiarlo por Gran Hermano 24 h de Telecinco.

R: Si, pero Basile dice que ellos no son un órgano de información, sino de divertimento.

PC: ¿Esta manía de mezclar información con divertimento afecta también a la cobertura de guerras?

R: El presentador, Jordi… ¿Cómo se llama?

PC: ¿Jordi González?

R: Sí. Él dice que es periodista. ¿Tú crees que hay periodistas  que se traigan  a una inglesa que es vidente, y sean capaces de decirlo con la cara seria? “Esta señora hace llorar a la gente porque les pone en contacto con sus seres queridos”,  y ves a todas estas plañideras llorando:“¡Ay, sí, es mi papá! ¡Nunca me ha dejado!”. Por favor, ¿cómo puede un periodista estar distribuyendo oscurantismo? Cuando terminan algunos programas de Telecinco sale una bruja que dice: “Si tienes problemas, consúltame”. ¿Cómo puede pasar eso? ¿Cómo puede seguir un país como este con esta incultura? ¿Cómo es posible que media Andalucía se ponga a llorar porque no pueden sacar a la Virgen? ¿Cuántos tíos hechos y derechos ves llorando como niños? ¿Y cuántas madres ha tenido Cristo? ¿Una o cien mil? El Cristo de los Gitanos, el de Medinaceli, y ahora el Cristo Frito de Krahe…

Un periodista no puede  ser vehículo del oscurantismo, no lo concibo. Soy el primero que tengo que decirle a la gente: déjese de pagar curanderos, y vaya a la seguridad social. Hay escuelas en EEUU en las que está prohibido enseñar el evolucionismo, y están enseñando el creacionismo: “El lunes Dios creó esto, el martes lo otro…” ¿Cómo puede ser que a un chico le estén educando de esa manera? Yo me he educado en la escuela pública francesa, y el que quería hacer religión se iba a su mezquita o a su sinagoga. 

Tengo una idea muy misionera con el periodismo: creo que hay que ser fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Soy de centro izquierda, pero no pertenezco a ningún partido político, ni a ningún equipo de fútbol, y cuando veo que ha jugado bien el Barcelona, digo: joder, qué bien,  aunque haya ganado al Madrid  y yo haya nacido aquí. ¿Por qué voy a andar con los que sean del mismo pueblo que yo? No soy un pueblerino,  soy una persona que tengo el mundo entero por país. Me siento bien con los egipcios, con los árabes, con los negros del Sudán, con quien sea. Hay gente buena en todas partes.

Hay gente que me dice: “Y usted, con ochenta y dos años, ¿cómo se ha adaptado a las nuevas tecnologías? ¡Si no son más que herramientas! El periodismo es: ir, ver, oir, volver y contar, más sencillo que la fórmula de la relatividad de Einstein, y el que no lo haga así, no hace periodismo.

PC: El que no siempre se haga el periodismo según esa fórmula, ¿obedece a lo que hemos mencionado sobre los medios? ¿Los periodistas siguen siendo iguales en espíritu y funciones?

R: Claro, nadie ha dicho que alguien sea periodista porque esté atado a una redacción, ¿quién ha dicho eso?


PC: No tiene porqué ser así, desde luego.

R: Tú estás trabajando en El País y te dicen que vayas a la puerta de la Moncloa porque Rajoy y Rubalcaba se van a dar la mano, para que hagas la foto,  y alguno de los periodistas dice: “Vuélvanse a dar la mano, que no sé si me ha salido la foto”. Pero tío, ¿adónde vas con una máquina de fotos? En Sierra Maestra me he tirado cuatro meses, he dormido con mi hamaca debajo de la de Fidel Castro, porque el rocío que cae por las noches es una verdadera lluvia tropical. Fidel tenía un plástico para cubrirse, pero a mí no se me ocurrió llevarme un plástico a la sierra. Yo mismo encontré la solución (a Castro): “Tú tienes un metro ochenta y cinco de estatura, súbete un poco la hamaca y yo me meto debajo, porque lo que sobra del plástico también me protege a mi…”

Las redacciones van a cambiar; vamos a hacer un mundo de blogueros, utilizando los blogs como vitrinas en las que te enseñas a los demás: “¿Ve usted qué fotos hago yo? ¿Ve usted qué temáticas toco? Si le interesa, yo encantado.” En Estados Unidos existe el retainer fee, que también se aplica en Francia: Es una manera de retenerte: firmas un contrato para ofrecer primero a ese medio el trabajo que hagas en un mes. Si ellos no lo quieren,  se lo ofreces a otro, pero retienes ese dinero que te han dado, que es el que te permite vivir con un poco de desahogo. Otra cosa que existe en otros países: salvo el caso de España, no conozco ningún país en el que no se aplique el page rate, el precio por el que vendes directamente una foto. Con mi agente ganaba ciento cincuenta dólares de page rate, y ahora he vendido la foto de Paul Newman, que les encanta a las publicaciones femeninas, por trescientos.  Mi blog es mi vitrina. Voy a vender algunos de mis libros que son interesantes para periodistas, como Escrito en carne, la trastienda de tres de mis reportajes…

En Utopía Tv (la televisión fundada por Meneses)  no queremos publicidad comercial. No queremos al Corte Inglés, ni las hamburguesas de Mc Donald’s: lo que  queremos  es anunciar a quienes están montando algo a partir de una idea, quienes están haciendo un esfuerzo y necesitan publicidad, los voy a promocionar. El espacio de Utopía es para ayudar a los que crean, para los emprendedores.

PC: Tengo que volver a los conflictos. ¿Qué diferencias hay en el modo de cubrir guerras si hablamos de Vietnam y de la Guerra de Iraq?

R: Vietnam fue la última que se cubrió con libertad fotográfica, con toda la que quisieras. He donado a la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) veinte volúmenes de la revista Life, he trabajado con ellos.  Tienes el relato y las fotografías de la guerra, o la información sobre los crímenes de My Lai.

También puedes encontrar imágenes de la prisión de Abu Ghraib de Bagdad, de los guardias riéndose de los prisioneros desnudos… Pero vamos, que en la liberación de Kuwait, el que salía todos los días para hablar con la prensa era el general Westendorf, y él contaba lo que quería contar.

PC: ¿Y en la segunda guerra?

R:Igual. En las próximas guerras se acabará el contar toda la verdad, no te van a dejar contarla. Va a haber escapes, pero no se puede volver a hacer el mismo trabajo que se hizo en Vietnam.

PC: ¿Qué piensa del empotrado? (periodista que viaja con las tropas de un determinado ejército).

R: Es un mal menor.

PC: ¿Puede ver cosas importantes? ¿Puede contarlas?

R: Si estás en un combate puedes contarlo, nadie te va a impedir que lo vivas; otra cosa es que te den explicaciones de por qué han muerto dos familias con niños relacionadas con presuntos  talibanes, no te van a dejar que cuentes nada. Te ponen el blackout y la información está cerrada, y esta es la cuestión. Habrá un pequeño núcleo de periodistas avezados, con conocimientos de idiomas, de regiones…Yo cogí Oriente Medio porque, desde que mataron a Cristo, siempre ha habido follones  en Oriente Medio.

PC: Le hago una última pregunta sobre el tema y no lo toco más. ¿Hay hoy más muertes de periodistas en los conflictos? ¿Cuáles han sido los cambios que…?

R: Que obsesión tienes con lo de las guerras y los periodistas muertos.

PC: Solo en este caso concreto, y no porque me dejen de interesar otros temas, sino porque en el trabajo me ciño un poco a las guerras.

R: Dejé colgada a una chica de una televisión el día que estaba viendo la exposición de Gervasio, porque vino a entrevistarme  y su primera pregunta fue: “¿Cuántas guerras ha hecho usted?”, a lo que respondí: “no las he contado, y depende de lo que entiendas por guerra”. Una revolución está en el límite, había un pequeño ejército de ciento veinte soldados en Sierra Maestra,  pero del otro lado había dieciséis mil hombres de Batista. En la revolución del Líbano del 1958, los musulmanes se enfrentaban contra los cristianos en Beirut, pero es absurdo contarlo así.

Aparte, me he podido tirar dos años sin ir a ninguna guerra o conflicto, haciendo otro tipo de reportajes. He sido de los pocos periodistas, no ya españoles, sino de cualquier país, que ha estado ocho días durmiendo en la arena, en el Abu Simbel de entonces, antes de que llegaran las aguas. En aquella época había un barco que pasaba lentamente delante de Abu Simbel (Egipto), pero cuando lo hacía, el sol ya se había puesto detrás, y no podía hacer las fotos de esa manera. Me puse en contacto con la compañía dueña del barco, y les dije: “¿ustedes me pueden bajar con una de las barcas de salvamento que lleva la nave? Les voy a hacer perder cinco o diez minutos de navegación, pero me quedo con mi comida y con mis cosas,  y ustedes me recogen cinco días más tarde, cuando vuelva ese barco”. Me dijeron que sí. Me llevé a una chica que conocí en Asuán, porque a ella no le dieron permiso para quedarse, al no ir acompañada por un hombre.  Esta chica, a la que conocí en el Hotel Catarat, era una arqueóloga italiana que no podía trabajar por ser mujer, y accedí a llevarla conmigo. El mercado italiano no me interesaba.

PC: ¿Cuando llegaron las aguas?

R: En los sesenta. La presa se terminó de construir en 1964, y el salvamento de Abu Simbel y el Templo de Isis ya habían terminado.  Esta chica y yo dormíamos en la arena, y yo llevaba una caja con mis cosas de comida, whiskey… Una noche, nos metimos dentro del templo,  y encontramos dos focos de los que usaban los arqueólogos, que venían una vez cada año para hacer trabajos allí. Los sacamos fuera, los conectamos a un generador de gasóleo,  e iluminé todo el tempo. El único que tiene el templo iluminado durante la noche soy yo.


Imagen a la que hace referencia el periodista, escena nocturna del Templo de Abu Simbel




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