Entrevista con Enrique Meneses (06/06/2012)

Alejandro López de Miguel

09/01/2013
Lea el artículo completo, "La última crónica de Enrique Meneses" (click aquí)

Segunda parte


PC: Rosa María Calaf defiende también que hoy no solo se dedica poco tiempo a la información internacional, sino que además,  los medios apenas ofrecen una contextualización  de los hechos de los que informan.

R: ¿Qué entiendes por contextualización?

PC: Los medios dan una píldora informativa, no se paran a explicar lo que hay detrás de unos hechos concretos, que era precisamente lo que Calaf sí hacía.

R: Métete en mi blog, ya verás si explico cosas.

PC: Usted si las explica, pero los medios…

R: Es que es a lo que vamos. Antes venían tantas cosas de los batallones  de informadores que estaban en las redacciones que, para dar un poco a todos ellos, matabas temas, no contabas historias que eran interesantes de explicar. El País se va a quedar con cincuenta o sesenta periodistas, pero serán unos cracks. Eso es lo que van a tener que hacer los medios: reducir sus redacciones actuales, olvidarse de  los batallones de periodistas. Todos los periodistas van a ser lanzas libres, todos se van a hacer valer a través de los blogs; mira el blog de Ramón Lobo, mira el mío. Si hablas sobre el aniversario de la Revolución de los Claveles, hay que explicar quién fue Salazar, hay que contar que de ahí, de ese momento histórico,  nos vinieron las ganas de librarnos de Franco, y que lo intentamos, aunque no lo consiguiéramos.

La gente hoy ya no sabe que ocurrieron estas cosas, y para eso estamos los veteranos como yo. Yo no necesito volver a ningún frente, el último fue Sarajevo, y  para mí ya era difícil cruzar la avenida de los francotiradores, con Gervasio al otro lado diciéndome que corriese… Yo contestaba que no podía correr, pero que no me iban a disparar.

PC: ¿Cómo estaba tan seguro?

R: Porque en todos los pueblos hay un tonto, y el tonto de Sarajevo era yo. Desde las colinas, los francotiradores debían estar diciendo: “Oye, este tío esta pirado”.

PC: Míralo, que tranquilidad tiene.

R: Míralo, como va andando… Y no te disparan. Dentro del alma de cualquier hombre existe el atavismo del cazador de la prehistoria, del neolítico. Si un cazador tiene un conejo que se queda quieto mirándole, no le dispara. No hay nadie que tenga la vergüenza de matar a un animal que le está mirando y no se mueve, y es lo que me pasaba a mí. Cruzaba andando la avenida porque me estaba ahogando, no tenía aire para respirar.

PC: Cambiando de tema, ¿cómo llegó a dirigir la revista Playboy?

R: El viejo Lara tenía los derechos y me lo ofreció. Mi hija estaba en el colegio francés (en Madrid), vivía en casa con una chica, y yo quería estar con ella, así que le dije a Lara que no  iba a coger un piso en París. Pedí un vuelo en primera clase los viernes por la noche, con vuelta los lunes por la mañana, y  durante la semana me instalaron en el Hotel Ritz. En cualquier caso, acababa de morir Franco, y todo lo que fuese sexualidad estaba bastante atrasado. En una ocasión, Fraga llegó a decirme: “He leído sus memorias. Hay que ver lo que ha vivido usted, y lo que ha follado”, a lo yo respondí: “Don Manuel, supongo que usted también ha hecho lo que ha podido, ¿no?”

De hecho, el  primer ejemplar de la revista Lui  se lo mandé  con un motorista a Lalo Azcona, que hacía el telediario de las tres en TVE.  Al  final del telediario  dijo de repente: “Bueno, ya no hay que ir a Perpiñán ni a Biarritz a comprar estas revistas”, para después mostrarla ante la cámara.

PC: ¿Tuvo problemas por eso?

R: No, he tenido dieciocho procesos pero no fue por eso.  Cada número de los primeros dieciocho de la revista supusieron un proceso.

PC: Me estoy acordando de lo que hemos hablado antes sobre Karmele Marchante y este tipo de personajes televisivos. ¿Qué se puede hacer contra la espectacularización de contenidos y contra el tipo de televisión que promulgan estas personas?

R: Los medios han ido cayendo en manos de gente que no tiene nada que ver con el periodismo, y que Cebrián sea de la Academia Española de la Lengua no me importa.  Cuando El País ha empezado a perder, ha llamado a un fondo de pensiones americano que llama Liberty, que ha mirado las cuentas y ha dicho: “¿Esto de CNN no tiene publicidad?”.  Es un chorro de dinero que se pierde. Ahí cerró CNN Plus, que contaba con Iñaki Gabilondo, y que para mí era lo mejor que había en televisión…Después  escribí en un twit que todo el que quisiera aprender periodismo escuchase a Gabilondo.

PC: Quitaron CNN Plus para cambiarlo por Gran Hermano 24 h de Telecinco.

R: Si, pero Basile dice que ellos no son un órgano de información, sino de divertimento.

PC: ¿Esta manía de mezclar información con divertimento afecta también a la cobertura de guerras?

R: El presentador, Jordi… ¿Cómo se llama?

PC: ¿Jordi González?

R: Sí. Él dice que es periodista. ¿Tú crees que hay periodistas  que se traigan  a una inglesa que es vidente, y sean capaces de decirlo con la cara seria? “Esta señora hace llorar a la gente porque les pone en contacto con sus seres queridos”,  y ves a todas estas plañideras llorando:“¡Ay, sí, es mi papá! ¡Nunca me ha dejado!”. Por favor, ¿cómo puede un periodista estar distribuyendo oscurantismo? Cuando terminan algunos programas de Telecinco sale una bruja que dice: “Si tienes problemas, consúltame”. ¿Cómo puede pasar eso? ¿Cómo puede seguir un país como este con esta incultura? ¿Cómo es posible que media Andalucía se ponga a llorar porque no pueden sacar a la Virgen? ¿Cuántos tíos hechos y derechos ves llorando como niños? ¿Y cuántas madres ha tenido Cristo? ¿Una o cien mil? El Cristo de los Gitanos, el de Medinaceli, y ahora el Cristo Frito de Krahe…

Un periodista no puede  ser vehículo del oscurantismo, no lo concibo. Soy el primero que tengo que decirle a la gente: déjese de pagar curanderos, y vaya a la seguridad social. Hay escuelas en EEUU en las que está prohibido enseñar el evolucionismo, y están enseñando el creacionismo: “El lunes Dios creó esto, el martes lo otro…” ¿Cómo puede ser que a un chico le estén educando de esa manera? Yo me he educado en la escuela pública francesa, y el que quería hacer religión se iba a su mezquita o a su sinagoga. 

Tengo una idea muy misionera con el periodismo: creo que hay que ser fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Soy de centro izquierda, pero no pertenezco a ningún partido político, ni a ningún equipo de fútbol, y cuando veo que ha jugado bien el Barcelona, digo: joder, qué bien,  aunque haya ganado al Madrid  y yo haya nacido aquí. ¿Por qué voy a andar con los que sean del mismo pueblo que yo? No soy un pueblerino,  soy una persona que tengo el mundo entero por país. Me siento bien con los egipcios, con los árabes, con los negros del Sudán, con quien sea. Hay gente buena en todas partes.

Hay gente que me dice: “Y usted, con ochenta y dos años, ¿cómo se ha adaptado a las nuevas tecnologías? ¡Si no son más que herramientas! El periodismo es: ir, ver, oir, volver y contar, más sencillo que la fórmula de la relatividad de Einstein, y el que no lo haga así, no hace periodismo.

PC: El que no siempre se haga el periodismo según esa fórmula, ¿obedece a lo que hemos mencionado sobre los medios? ¿Los periodistas siguen siendo iguales en espíritu y funciones?

R: Claro, nadie ha dicho que alguien sea periodista porque esté atado a una redacción, ¿quién ha dicho eso?


PC: No tiene porqué ser así, desde luego.

R: Tú estás trabajando en El País y te dicen que vayas a la puerta de la Moncloa porque Rajoy y Rubalcaba se van a dar la mano, para que hagas la foto,  y alguno de los periodistas dice: “Vuélvanse a dar la mano, que no sé si me ha salido la foto”. Pero tío, ¿adónde vas con una máquina de fotos? En Sierra Maestra me he tirado cuatro meses, he dormido con mi hamaca debajo de la de Fidel Castro, porque el rocío que cae por las noches es una verdadera lluvia tropical. Fidel tenía un plástico para cubrirse, pero a mí no se me ocurrió llevarme un plástico a la sierra. Yo mismo encontré la solución (a Castro): “Tú tienes un metro ochenta y cinco de estatura, súbete un poco la hamaca y yo me meto debajo, porque lo que sobra del plástico también me protege a mi…”

Las redacciones van a cambiar; vamos a hacer un mundo de blogueros, utilizando los blogs como vitrinas en las que te enseñas a los demás: “¿Ve usted qué fotos hago yo? ¿Ve usted qué temáticas toco? Si le interesa, yo encantado.” En Estados Unidos existe el retainer fee, que también se aplica en Francia: Es una manera de retenerte: firmas un contrato para ofrecer primero a ese medio el trabajo que hagas en un mes. Si ellos no lo quieren,  se lo ofreces a otro, pero retienes ese dinero que te han dado, que es el que te permite vivir con un poco de desahogo. Otra cosa que existe en otros países: salvo el caso de España, no conozco ningún país en el que no se aplique el page rate, el precio por el que vendes directamente una foto. Con mi agente ganaba ciento cincuenta dólares de page rate, y ahora he vendido la foto de Paul Newman, que les encanta a las publicaciones femeninas, por trescientos.  Mi blog es mi vitrina. Voy a vender algunos de mis libros que son interesantes para periodistas, como Escrito en carne, la trastienda de tres de mis reportajes…

En Utopía Tv (la televisión fundada por Meneses)  no queremos publicidad comercial. No queremos al Corte Inglés, ni las hamburguesas de Mc Donald’s: lo que  queremos  es anunciar a quienes están montando algo a partir de una idea, quienes están haciendo un esfuerzo y necesitan publicidad, los voy a promocionar. El espacio de Utopía es para ayudar a los que crean, para los emprendedores.

PC: Tengo que volver a los conflictos. ¿Qué diferencias hay en el modo de cubrir guerras si hablamos de Vietnam y de la Guerra de Iraq?

R: Vietnam fue la última que se cubrió con libertad fotográfica, con toda la que quisieras. He donado a la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) veinte volúmenes de la revista Life, he trabajado con ellos.  Tienes el relato y las fotografías de la guerra, o la información sobre los crímenes de My Lai.

También puedes encontrar imágenes de la prisión de Abu Ghraib de Bagdad, de los guardias riéndose de los prisioneros desnudos… Pero vamos, que en la liberación de Kuwait, el que salía todos los días para hablar con la prensa era el general Westendorf, y él contaba lo que quería contar.

PC: ¿Y en la segunda guerra?

R:Igual. En las próximas guerras se acabará el contar toda la verdad, no te van a dejar contarla. Va a haber escapes, pero no se puede volver a hacer el mismo trabajo que se hizo en Vietnam.

PC: ¿Qué piensa del empotrado? (periodista que viaja con las tropas de un determinado ejército).

R: Es un mal menor.

PC: ¿Puede ver cosas importantes? ¿Puede contarlas?

R: Si estás en un combate puedes contarlo, nadie te va a impedir que lo vivas; otra cosa es que te den explicaciones de por qué han muerto dos familias con niños relacionadas con presuntos  talibanes, no te van a dejar que cuentes nada. Te ponen el blackout y la información está cerrada, y esta es la cuestión. Habrá un pequeño núcleo de periodistas avezados, con conocimientos de idiomas, de regiones…Yo cogí Oriente Medio porque, desde que mataron a Cristo, siempre ha habido follones  en Oriente Medio.

PC: Le hago una última pregunta sobre el tema y no lo toco más. ¿Hay hoy más muertes de periodistas en los conflictos? ¿Cuáles han sido los cambios que…?

R: Que obsesión tienes con lo de las guerras y los periodistas muertos.

PC: Solo en este caso concreto, y no porque me dejen de interesar otros temas, sino porque en el trabajo me ciño un poco a las guerras.

R: Dejé colgada a una chica de una televisión el día que estaba viendo la exposición de Gervasio, porque vino a entrevistarme  y su primera pregunta fue: “¿Cuántas guerras ha hecho usted?”, a lo que respondí: “no las he contado, y depende de lo que entiendas por guerra”. Una revolución está en el límite, había un pequeño ejército de ciento veinte soldados en Sierra Maestra,  pero del otro lado había dieciséis mil hombres de Batista. En la revolución del Líbano del 1958, los musulmanes se enfrentaban contra los cristianos en Beirut, pero es absurdo contarlo así.

Aparte, me he podido tirar dos años sin ir a ninguna guerra o conflicto, haciendo otro tipo de reportajes. He sido de los pocos periodistas, no ya españoles, sino de cualquier país, que ha estado ocho días durmiendo en la arena, en el Abu Simbel de entonces, antes de que llegaran las aguas. En aquella época había un barco que pasaba lentamente delante de Abu Simbel (Egipto), pero cuando lo hacía, el sol ya se había puesto detrás, y no podía hacer las fotos de esa manera. Me puse en contacto con la compañía dueña del barco, y les dije: “¿ustedes me pueden bajar con una de las barcas de salvamento que lleva la nave? Les voy a hacer perder cinco o diez minutos de navegación, pero me quedo con mi comida y con mis cosas,  y ustedes me recogen cinco días más tarde, cuando vuelva ese barco”. Me dijeron que sí. Me llevé a una chica que conocí en Asuán, porque a ella no le dieron permiso para quedarse, al no ir acompañada por un hombre.  Esta chica, a la que conocí en el Hotel Catarat, era una arqueóloga italiana que no podía trabajar por ser mujer, y accedí a llevarla conmigo. El mercado italiano no me interesaba.

PC: ¿Cuando llegaron las aguas?

R: En los sesenta. La presa se terminó de construir en 1964, y el salvamento de Abu Simbel y el Templo de Isis ya habían terminado.  Esta chica y yo dormíamos en la arena, y yo llevaba una caja con mis cosas de comida, whiskey… Una noche, nos metimos dentro del templo,  y encontramos dos focos de los que usaban los arqueólogos, que venían una vez cada año para hacer trabajos allí. Los sacamos fuera, los conectamos a un generador de gasóleo,  e iluminé todo el tempo. El único que tiene el templo iluminado durante la noche soy yo.


Imagen a la que hace referencia el periodista, escena nocturna del Templo de Abu Simbel




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1 comentario:

  1. Qué grande este tipo...Me ha gustado la entrevista, muy entretenida.

    Saludos

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