Sexualis

Ana Terroso Conejero

07/02/2013

Alejandro Magno fue uno de los primeros personajes históricos en reconocer su homosexualidad, y aunque pueda parecernos sorprendente, incluso de fábula, en la Edad Antigua las prácticas homosexuales no eran perseguidas. De hecho, eran aceptadas entre varones con distintas edades, desde púberes hasta  adultos.


Fresco de una tumba de Paestum, colonia Griega. Celebración de un simposio





Con la instauración del Imperio Romano, llegaron las primeras persecuciones a los homosexuales, incluso a pesar de que se sabía que Marco Antonio y Octavio tenían amantes masculinos. La aparición del judaísmo y la moral judeocristiana sirvieron para acentuar más la inquina contra las relaciones entre personas del mismo sexo.

Quema del caballero de Hohenberg y su
sirviente por sodomía, Zurich 1482
Siguiendo con el recorrido histórico, encontramos a la Santa Inquisición, la  institución que durante la Edad Media perseguía a los herejes de la Iglesia Católica. Otra de sus funciones en estos tiempos fue la de encontrar y capturar a las personas que practicaran la sodomía (concepto utilizado para la persecución de homosexuales). Precisamente, uno de los grupos acusados de llevar a cabo estas prácticas fueron los templarios, aunque algunos manuscritos históricos prueban que, más bien, eran asesinados por razones políticas, y no por las prácticas que la Iglesia les atribuía.

Hasta el siglo XVIII, la homosexualidad estaba castigada con la tortura y la pena capital, generalmente, a morir quemado en la hoguera. Se ha demostrado históricamente que la Santa Inquisición de la Iglesia Católica está detrás de innumerables muertes en toda Europa, por su persecución a las prácticas homosexuales, o pecado nefando, como se le denominaba en la época.

La Revolución Francesa propició cambios en el Código Penal, que se extenderían por toda Europa de la mano del emperador Napoleón. Dichos cambios, entre los que se incluyen los documentos que mencionaban la sodomía, serían la base de los códigos penales en los que la unión de dos personas del mismo sexo ya no era considerada como un delito.

A mediados del siglo XIX, la homosexualidad comenzó una nueva etapa. Las prácticas homosexuales  fueron legalizadas en Portugal en 1852, y en Polonia en 1932. Por el contrario, en Alemania o los Países Bajos, seguían existiendo legislaciones en contra de las uniones entre personas del mismo sexo, que incluso podían ser castigadas con penas de cárcel.

Con la aparición de los totalitarismos, ya entrados en el siglo XX, en diversos países como Alemania, Italia y España, se endureció la legislación sobre la homosexualidad. No podemos olvidar que, en los países comunistas del Este, tampoco se favorecían los derechos de este colectivo.

Siguiendo con la corriente de los totalitarismos, añadiremos que en estas dictaduras solía otorgarse a las autoridades eclesiásticas el control de la moral pública y privada, por lo que fomentaron una ética sexual represiva hacia aquellas personas que se desviaban de los estándares establecidos.

Una de las persecuciones más alarmantes durante esta etapa se materializó en nuestro país en la Ley de Vagos y Maleantes de 1954, destinada “a los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten a menores de edad, enfermos mentales o lisiados”. Otro ejemplo es la brutal persecución de los homosexuales en la Alemania nazi, en la que se detuvieron a unas 100.000 personas por este motivo. De hecho, según las estimaciones, en esta época fueron asesinados entre 15.000 y 60.000 homosexuales en campos de concentración, dónde los médicos experimentaban con ellos para encontrar el “gen de la homosexualidad”.

Sin dejar de nombrar a la Europa del Este, diremos que hasta cerca de los años 60, la homosexualidad era una práctica ilegal. En 1961, la homosexualidad se legalizó en Hungría, seguida por Checoslovaquia, Bulgaria y Alemania Oriental. Por el contrario, en Rumania se elaboró el artículo 200, que perseguía las relaciones homosexuales tanto en público como en privado.

Con  la decadencia de estas dictaduras y la llegada de la democracia a toda Europa, la Iglesia ha ido perdiendo poder en la vida política, produciéndose la separación de la Iglesia y el Estado. La aparición del movimiento homosexual ha sido muy importante para la modernización de las distintas sociedades europeas, contribuyendo a la aceptación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.

Poco a poco, muchas de las administraciones del Viejo Continente han ido eliminando las leyes que penaban y/o discriminaban a los homosexuales, derivando en legislaciones que les reconocen los mismos derechos que a las personas heterosexuales, como pueden ser las uniones civiles o los matrimonios homosexuales, aunque las democracias de Europa Oriental se resisten a la aceptación de la homosexualidad.

A lo largo de la historia de Rusia, jamás se ha autorizado una marcha del orgullo gay. El Gobierno todavía se opone a las organizaciones LGBT, como si de organizaciones criminales se tratasen, impidiendo cualquier tipo de registro de uniones entre gays y lesbianas. En 2002, los conservadores introdujeron una propuesta de ley en la Duma, acusando a los homosexuales de ser culpables de la expansión del SIDA y de la decadencia moral de la sociedad. Evidentemente, la Iglesia Ortodoxa muestra una fuerte oposición a las uniones entre personas del mismo sexo.

Desde el año 2006, hay nueve regiones de Rusia en las que están prohibidas las manifestaciones publicitarias a favor de la homosexualidad. Por ello, se están recolectando firmas para entregarlas a la Comunidad Europea, con el fin de que presione al Gobierno ruso, para que respete los derechos de las personas homosexuales.

En países como Francia, donde la homosexualidad es legal, no existe el matrimonio como tal, sino que la unión formal para parejas homosexuales es la unión civil, legalizada en 1999, y que se beneficia de la mayoría de ventajas que recoge un matrimonio, exceptuando la adopción de menores conjunta.

Se espera que, en la primavera de este mismo año, el presidente Hollande legalice los matrimonios homosexuales, así como las adopciones conjuntas, a pesar de que un número importante de ciudadanos  franceses se opongan a estas uniones (como demuestran las últimas manifestaciones en París contra esta causa).

A día de hoy, los únicos países de la Unión donde el matrimonio homosexual es legal son solo cinco: Bélgica, Países Bajos, Portugal, Suecia y España.

El 2 de Julio de 2005, se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país, con un apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. El Partido Popular presentó un recurso a la Ley ante el Tribunal Constitucional, pero fue desestimado el 6 de Noviembre de 2012, por lo que las uniones homosexuales siguen gozando de legitimidad.
Sin embargo, los homosexuales tienen todavía muchas batallas por ganar: en Reino Unido, la propuesta del primer ministro David Cameron de legalizar las uniones entre personas del mismo sexo ha logrado superar la primera votación en la Cámara de los Comunes, pero ha contado con un fuerte rechazo por parte de los conservadores, compañeros de partido del propio Cameron. En otros países culturalmente no muy alejados al nuestro, como puede ser Italia, las uniones homosexuales no solo no son permitidas, sino que además abundan las manifestaciones homofóbicas y las agresiones verbales (en algunos casos incluso físicas) contra los homosexuales.

Cierto es que aún hay mucho trabajo por delante, pero poco a poco, con la ayuda de nuevas legislaciones y, sobre todo por la evolución en la mentalidad del ser humano, las personas homosexuales comienzan a conseguir los derechos que les pertenecen, ya que no importa la orientación sexual. Todos somos iguales ante la ley, por lo que cada individuo debe poder sellar su unión con la persona a la que escoja, sin poder ser discriminado por ello.

Matrimonio homosexual
CC: Belelu.com

El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

5 comentarios:

  1. Que un colectivo se una para reclamar derechos supone un arma de doble filo. ¿Por qué quieren casarse los homosexuales? Para pagar menos impuestos como matrimonio. Es un negocio, la cosa va de dinero, así que toca las narices que digan que es porque dos personas se quieren.

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    1. Paco, no creo que dos personas delmismo sexo se quieran casar solo por el motivo economico, creo que estas personas tienen el mismo derecho que cualquiera de poder tenr su pareja totalmente legalizada y con los mismos derechos que cualquier pareja de diferentes sexos. es mas hay pareja de distintos sexo que antes de casarse hacen separacion de bienes, acaso estas parejas se casan solo por intereses economicos?. Bueno cada cual puede pensar lo que quiera, pero loque si que es muy cierto es que cada persona puede y tiene unas apetencia sexual diferente, no todos tenemos por que tener las mismas apetencias y no por eso tenemos que faltarles el rewpeto,simplemnte por que sean diferentes a nosotros o a otras, en fin, vivir y dejar vivir, ese es eldilema.

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    2. ¿Qué me cuentas de las personas que quieren tener sexo con menores? Está claro que nadie los acepta, pero los ha habido y siempre los habrá. ¿Por qué la sociedad los repudia y los tacha de enfermos?

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  2. gracias por la excelente manera de presentar este gran articulo, sin duda es un tema de total actualidad y de interes, en este articulose demuestra que la homoxesualidad siempre ha esistido y siempre esistira, simplemente por que forma parte delser humano y punto.gracias ANA POR ESTE MAGINIFICO TRABAJO.

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  3. Paco: a lo mejor dices eso porque es lo que tú harías. Hay gente que se ha quedado atascada en otra época. Muy triste. Gracias por la información, Ana Terroso.

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