Entre la verdad y la mentira

María Canelas Guerrero

06/03/2013

El Polígrafo, ese gran recurso de multitud de programas de la parrilla televisiva. Lo hemos visto un número importante de veces, la mayoría de ellas (por no decir todas) para “demostrar” tal o cual lio entre miembros del mundo del famoseo.

Desde Pensamiento Crítico hemos querido profundizar más en este tema, para no quedarnos en la imagen simple que de él se vende. Para ello hemos contado con la colaboración de José María Martínez Selva, Licenciado en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y Doctorado Cum Laude en la Universidad de Murcia. Catedrático de Psicología y profesor de Psicofisiología y Psicología Fisiológica en la misma institución, es autor de los libros La Psicología de la Mentira y La Gran Mentira.

Polígrafo en uso. Foto de Vibragiel

1-¿En qué ciencia se puede encuadrar el polígrafo?

El uso del polígrafo para la detección del engaño es una técnica o procedimiento aplicado que se basa en parte en conocimientos científicos. Es una forma de interrogar que utiliza un aparato que detecta cambios fisiológicos. La utilización de estos instrumentos para indagar la verdad y distinguir al sincero del mentiroso pertenece al ámbito de la Criminología y la investigación policial y judicial. El hecho de que sólo tenga una base científica parcial y que se utilice en áreas tan sensibles y con consecuencias a veces graves, explica que su aplicación sea muy discutida.

En sentido estricto, poligrafía es la detección de varias señales fisiológicas de forma simultánea y su representación sobre papel o sobre medios digitales. En principio, su uso científico se realiza en laboratorios de electrofisiología y de psicofisiología y en entornos clínicos, pues algunas de las medidas que se emplean, como el ritmo cardíaco, la presión arterial o la respiración son indicadoras del estado de uno o más sistemas del organismo, y por tanto son útiles para conocer el estado de salud en determinadas circunstancias. Lo que sucede es que hacia los años 30 del siglo XX se empezó a utilizar para medir las emociones que se pensaba que iban asociadas con la mentira. Se piensa que una persona se activa fisiológicamente cuando miente y no cuando dice la verdad. Pero esto no sucede necesariamente siempre.

2-¿Qué cualificación debe tener una persona encargada de realizar una prueba con polígrafo?

En general, deben ser personas formadas en Psicología, Psiquiatría o Criminología. Hacen falta ciertos conocimientos de fisiología y psicología para saber lo que se está midiendo. A eso se añade necesariamente la formación específica en las técnicas de interrogatorio que se utilizan con el polígrafo, con la guía de personal experto en el tema.

3-¿En qué condiciones (como puedan ser las ambientales) y cómo (proceso) se deben hacer este tipo de pruebas?

Es necesario cumplir ciertos requisitos de aislamiento del  entorno donde se lleven a cabo las pruebas, sin interferencias de tipo eléctrico o acústico. El poligrafista suele conocer el caso y los antecedentes previamente. También suele haber una entrevista previa con el sujeto a examinar para darle instrucciones y tranquilizarle si está muy nervioso. Esta entrevista previa y las instrucciones que se dan generan cierta polémica, pues en ellas se intenta a veces convencer a la persona que se va a interrogar de la inevitabilidad de que diga la verdad y de que sus intentos de mentir serán descubiertos. Esto no siempre es cierto. Lo que se busca es crear lo que se llama expectativa de sinceridad, para motivar al interrogado a que diga la verdad y facilitar la detección si no lo hace.

Los procedimientos de entrevista varían. La más utilizada en el entorno aplicado, por ejemplo en la investigación policial, es la “técnica de la pregunta control”, en la que se intercalan preguntas neutras y preguntas de alto contenido emocional (no relacionadas con el caso que se estudia) entre preguntas relevantes (que sí están relacionadas con el caso). Las diferencias en las respuestas fisiológicas a unas y a otras permitirían distinguir a los sinceros de los mentirosos. En la investigación científica, se emplea la “técnica del conocimiento del culpable” o de la información ocultada, en la que se le pregunta por datos que sólo el culpable debe conocer. En esta última se espera que quien miente se active más ante preguntas que contienen datos del suceso que sólo él o ella conoce. Hay diferentes variantes en cada una de estas dos técnicas.

Hoy en día hay una nueva generación de técnicas basadas en el estudio de la actividad cerebral o en otras medidas fisiológicas, como la musculatura facial, la dilatación pupilar o los cambios en la temperatura del rostro.

4-¿Hay sustancias que pueden alterar los resultados?

Cualquier sustancia, un sedante como el alcohol, o un estimulante que afecte a los sistemas fisiológicos que se estudian, pueden alterar los resultados. En la entrevista previa y a lo largo de la sesión, el poligrafista está atento a estas circunstancias y a otras que puedan afectar a los resultados.

Uso del polígrafo en un programa de televisión. 
Foto de Globedia
5-¿Qué tipos de pruebas deben acompañar al polígrafo para que este sea concluyente o a qué pruebas puede apoyar para darles validez?

Los datos de un examen poligráfico deberían valorarse como una prueba más en el contexto de la indagación y la investigación. No tiene una validez 100%. No existe tampoco ninguna técnica o procedimiento que permita distinguir más allá de toda duda a quien miente de quien dice la verdad.

La técnica poligráfica puede llegar a una validez notable, de alrededor del 90%, en identificar culpables, pero a costa de falsos positivos. Esto es, de tomar a personas sinceras por mentirosas y viceversa. En comparación con otras técnicas, su validez es alta pero ni mucho menos absoluta. Uno de los problemas es que no mide directamente indicadores de mentira, sino de emociones asociadas con mentir (miedo, ansiedad, culpa). Una persona sincera o inocente puede estar muy asustada por el hecho de que se le interrogue o porque no se le crea, o por miedo a las consecuencias de que se le acuse. Podría activarse fisiológicamente igual que una persona mentirosa o culpable. Esta técnica suele tener lo que se puede llamar éxito preventivo, de forma que muchas personas convencidas de que no van a pasar la prueba, prefieren confesar antes. Por todo ello, como dato aislado no es concluyente.

6-En España, ¿Se suele usar esta prueba en procesos judiciales? ¿Puede exigirlas un juez?

No suele admitirse como prueba. Algunos abogados la piden en procesos penales porque su cliente es inocente y piensan que sometiéndose a ella podrán pasarla con éxito y esto jugará a su favor. En un futuro, si las investigaciones consiguen reducir los inconvenientes que he mencionado antes y mejorarlas, podrían tener una mayor aceptación.

7-¿Qué valoración le merece que en algunos estados de EEUU se use esta prueba como concluyente para encarcelar a alguien?

Como he dicho, aisladamente no permite concluir nada acerca de la culpabilidad. Este es un asunto polémico, pero como científico no estoy de acuerdo con una afirmación o decisión rotunda y de graves consecuencias basada sólo en esta prueba.

8-¿Para qué otros usos, aparte del judicial, puede utilizarse el polígrafo?

Suele utilizarse en agencias de seguridad para contratar al personal, evaluando sus antecedentes y para examinar periódicamente a quienes tienen acceso a información secreta o reservada o a importantes cantidades de dinero en efectivo. Se indaga si consumen drogas, por ejemplo y si han cometido algún delito o han quebrantado normas de seguridad.

9-¿Se hace un uso indebido de esta prueba?

Puede hacerse, sobre todo cuando no hay controles o cuando sirve como base para una decisión judicial o laboral con un único dato. En el momento en que se espera de ella más de lo que da, aparece el riesgo de un mal uso. En mi opinión hace falta más investigación para establecer los límites y condiciones de uso de la prueba.

10-¿Hasta qué punto está afectando a la credibilidad de la prueba del polígrafo el uso en programas de televisión?

El efecto es muy negativo. Lo que se ve en televisión perjudica mucho tanto a la práctica poligráfica como a la investigación científica sobre sus fundamentos y sus límites. Aunque haya muchos aspectos deficientes en su base científica y muchos abusos en la práctica, la poligrafía ha aportado mucho al conocimiento de las emociones y, en particular de las asociadas con la mentira. El conocimiento de emociones sociales como la mentira, tan importante en las relaciones interpersonales, merece un estudio detallado y profundo.


El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

1 comentario:

  1. Estupenda presentacion de este tema y muy bien documentado y estudiado, muchas gracias por tu excelente trabajo que me aporta nuebos conocimientos, en definitiva se trata de eso, coger conocimientobasandome en la informacion y aqui lo has bordado, gracias Maria por compartir tu trabajo.

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