Iraq 2003: La guerra de las mentiras


La verdad sobre la soldado Lynch 


Alejandro López de Miguel

Número 12 - 15/03/2013

Jessica Lynch recibe el corazón púrpura
Después de que el convoy en el que viajaba sufriese una emboscada el 23 de marzo de 2003, solo tres días después de que comenzase la Guerra de Iraq, la soldado norteamericana Jessica Lynch, de diecinueve años, fue herida y capturada en la localidad de Nasiriya.  Este ataque, en el que once soldados estadounidenses perdieron la vida, despertó rápidamente el interés  de los medios a lo largo y ancho de todo el globo. El momento cumbre de esta odisea televisada tuvo lugar cuando una unidad de tropas de élite estadounidense irrumpió en el hospital en el que estaba retenida, para salvar a la “valiente” soldado.

Basta fijarnos en un par de titulares del 3 abril de 2003, fecha en que fue rescatada la militar norteamericana, para comprender el tema a tratar.



Probablemente, el término espectacular sea el más adecuado para describir el rescate, que numerosos medios internacionales  narraron desde una perspectiva bastante alejada de la realidad, mientras la administración Bush asistía impasible, sin arrojar luz sobre este asunto. 

De hecho, en opinión de muchos, el Gobierno hizo todo lo contrario: difundió vídeos e imágenes del rescate, recibió a la soldado con todos los honores tras su liberación… Lynch llegó a disponer de su propia página web (www.jessicalynch.com), concedió una entrevista a la ABC en la que afirmó haber sido violada y sirvió como inspiración a la NBC, que emitió un documental llamado Rescatando a la soldado Lynch.  Como tantos otros, los medios españoles contribuyeron a la difusión de esta historia,  buen ejemplo de cómo un número importante de revistas, webs, periódicos, radios y televisiones, sea de manera consciente o inconsciente, pueden caer en las trampas que el poder diseña diariamente con este fin.


La verdad sobre esta  magnífica campaña de pura propaganda salió a la luz apenas unos meses después de que se difundieran las primeras noticias sobre el rescate de la valiente soldado.  Para ilustrarla,  basta con leer este artículo del diario El Mundo del pasado 8 de noviembre de 2013.


Como demuestran numerosos documentos y publicaciones, la historia resultó ser un absoluto fraude: Lynch era operaria de una unidad de mantenimiento, no había disparado ni un solo tiro, no sufrió de malos tratos a manos de sus captores y no presentaba las heridas que en un principio se le atribuyeron.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos vende al mundo una historia semejante, un montaje bien elaborado (en este caso, en colaboración con la agencia de RRPP Rendon Group) capaz de atrapar a la opinión pública mundial, llegando hasta un número descomunal de espectadores, oyentes y lectores con este relato cargado de humanidad y heroísmo.


Sin embargo, esta historia de imprecisiones, exageraciones y falsedades  es solo un ejemplo, ya que  es sospechosamente similar a la que difundieron diversos medios poco antes del comienzo de la Primera Guerra del Golfo (1991), también por cortesía del Gobierno de EEUU.

La administración Bush (padre) presentó como irrefutable prueba de la brutalidad de los iraquíes el testimonio de una joven, presuntamente enfermera en un hospital de Kuwait, que contó al mundo sobrepasada por la emoción cómo los esbirros de Sadam entraron en el recinto sanitario, desconectaron a los enfermos de las máquinas de diálisis, e incluso robaron las incubadoras de la unidad de maternidad, abandonando a su suerte a los bebés que las habían ocupado, causando la muerte a mucho de ellos.

En este caso, el testimonio de la joven, que resultó ser la hija de Said Nasir al Sabah, embajador de Kuwait en Estados Unidos, fue una maniobra vital, la gota que desbordó el vaso de la paciencia de los políticos norteamericanos, que dieron luz verde al presidente Bush  para comenzar su guerra. Algún tiempo después, cuando se sometió a los senadores a la pregunta de si el testimonio de la joven había influido en su decisión para apoyar la guerra, más de la mitad de la Cámara respondió afirmativamente, por lo que este hecho ha pasado a la historia como  uno de los grandes hitos de la propaganda y la manipulación del gobierno de EEUU,  que en esta ocasión contó con el apoyo de la agencia de relaciones públicas  Hill&Knowlton. Una de las mentiras más importantes y exitosas, sí, pero a fin de cuentas, solo un ejemplo más de todas las falsas informaciones con las que los estados intentan intoxicarnos antes, durante y después de un conflicto armado.

No sería justo atribuir el monopolio de la manipulación informativa a los Estados Unidos (hay cientos de ejemplos de estas prácticas en el bando iraquí), y es innegable que Sadam Husein sometió a su pueblo a una brutal dictadura. Lo que sí está claro es que, diez años después de que empezara el conflicto, parece evidente la falsedad de las acusaciones con las que EEUU justificó la invasión de Iraq: durante este decenio, entre 116.700 y 134.100 civiles han perdido la vida en este país, hoy controlado por una débil estructura democrática.


Simplificar un conflicto de esta envergadura sería un error: lo que hoy publicamos pretende reflejar solo una de las historias de manipulación acontecidas en esta guerra, apenas una de las aristas del complicado poliedro irregular en el que podría representarse el conflicto vivido en el estado iraquí, que requerirá de mucho tiempo para cerrar por completo sus heridas.



El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

2 comentarios:

  1. Estupendo trabajo, muy bien documentado y muy bien esplicado, gracias por darme esta informacion, que de no ser por medios como es vuestra revista, no nos enterariamos de la misa la mitad, estupendo trabajo....

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  2. Muy buen trabajo chicos. Os deseo lo mejor.De una compi

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