Caso Nevenka

María Canelas Guerrero

Número 14 - 15/04/2013

A principios del pasado mes de marzo, el PSOE sufre una grave crisis interna tras darse a conocer cómo uno de sus miembros logra hacerse con la alcaldía de Ponferrada.

Después de llegar a un acuerdo con Independientes Agrupados por Ponferrada (IAP), el 8 de marzo ambos grupos presentan una moción de censura que se salda con la salida del alcalde del PP, Carlos López por trece votos a doce. La polémica surge al conocerse que  los socialistas han logrado hacerse con el control del consistorio de Ponferrada gracias al apoyo de Ismael Álvarez, declarado culpable por un delito de acoso sexual en el caso Nevenka.

El acuerdo consistía en que Álvarez debía dar su apoyo a Samuel Folguera (PSOE), para dimitir de su puesto al día siguiente, y así fue como se hizo. En unas horas, la polémica ya estaba servida; muchas voces socialistas se alzaron contra el “todo vale en política”, y demostraron su disconformidad ante esta forma de proceder. El  propio secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, llegó a afirmar que desconocía los hechos hasta el momento en que llegaron a la opinión pública, e instó a su compañero a abandonar la alcaldía.

Nada más lejos de la realidad: Folguera continúa en su puesto de edil, después de anunciar que abandonaba el Partido Socialista el 10 de marzo, dos días después de que se produjese el escándalo, uno desde que dimitiese Álvarez.

Hoy, en Hagamos memoria, repasamos el caso Nevenka.

A sus 26 años, Nevenka Fernández acababa de conseguir un puesto como concejal de Hacienda del PP en el ayuntamiento de Ponferrada. La atractiva joven (según mencionaron sus propios compañeros) de 26 años era licenciada en Empresariales por el San Pablo-CEU, y contaba con un máster en Auditorías otorgado por la Universidad Complutense. En el año 1999, y durante aproximadamente cinco meses, mantuvo una relación amorosa con Ismael Álvarez, por entonces alcalde de Ponferrada, que pertenecía a su mismo partido.

En el momento en que Fernández decidió poner punto y final a su relación, comenzó a ser víctima de acoso, lo que la llevaría a darse de baja por depresión en 2000, y a dimitir de su cargo en 2001, presentando una denuncia por acoso sexual contra Ismael Álvarez.

El edil rechazó estas acusaciones, asegurando que la joven buscaba hundirle, pero el Tribunal Superior de Catilla y León admitió la denuncia, y Álvarez pidió la suspensión temporal de su militancia en el PP, sin renunciar a su cargo como alcalde ni como procurador.

El juicio comenzó en abril de 2002, con un total de 40 testigos entre concejales del ayuntamiento, amigos y cargos del PP, que tanto a nivel regional como nacional mantuvo el silencio en relación a este asunto.

La Fiscalía pidió 15 fines de semana de arresto y un millón de pesetas (6.000 euros) de indemnización, mientras que la acusación particular reclamó la inhabilitación especial para ocupar un cargo público, y una indemnización de dos millones de pesetas (12.000 euros) más 10.000 pesetas al día (60 euros) por las secuelas. La defensa del alcalde pidió la libre absolución.

El 1 de mayo de ese mismo año fue la propia Nevenka Fernández la que testificó, relatando toda la serie de hechos que la habían llevado a solicitar la baja y ayuda psicológica, recurriendo a ser tratada con ansiolíticos. Es este preciso momento cuando tuvieron lugar los hechos que verdaderamente atrajeron la atención de la opinión pública. El fiscal, José Luís García Ancos, sometió a la ex concejal a un interrogatorio en el que utilizó frases como “si no es una cajera del Hipercor de Burgos que tiene que aguantar las cachetadas en el culo por el pan de sus hijos”, para preguntarle el motivo por el que aguantó varios meses en su cargo. Esta misma actitud fue la que mantuvo delante de los medios de comunicación, y que finalmente hizo que fuese relevado.

Después de Nevenka Fernández declararon más cargos del PP, entre ellos, algunos miembros de la Junta, que aseguraron desconocer los hechos. Algunos incluso llegaron a asegurar que Fernández y el ex alcalde aún mantenían su relación en 2000, lo que contradecía la versión de la acusación, que fechaba el fin del romance en diciembre de 1999.

En cualquier caso,  tras la declaración de los peritos el 16 de mayo, en la que coincidían que Nevenka presentaba un cuadro de síntomas que se correspondían con el acoso sexual, Álvarez fue condenado a pagar una multa de 2.160 euros y una indemnización de 12.000 euros. Como en aquellos años el acoso sexual aún no estaba castigado con prisión, no se pudo pedir su inhabilitación.

El resto es historia: en 2011, Álvarez quiso volver a liderar al PP para afrontar las elecciones al consistorio, y al no lograrlo creó su propio partido, el IAP, con el que consiguió 5 concejales. Algunos de sus ciudadanos aún no han olvidado que “reformó Ponferrada” (no hay que olvidar que fue la época de la burbuja inmobiliaria), mientras que la ex concejal Nevenka Fernández abandonó España, donde el acoso sexual se encuentra hoy regulado. Saquen ustedes sus propias conclusiones.



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