El NO-DO es tendencia


Número 16 - 15/05/2013

Entre los días 8 y 14 de mayo, Televisión Española no solo ha seguido avanzando a la velocidad habitual en su camino hacia la degradación absoluta de sus servicios informativos, sino que además ha sazonado la semana con nuevos ejemplos de su absoluto desprecio por la imparcialidad, la pluralidad o el rigor informativo.

El malestar de la -hasta hoy- inmutable Ana Blanco, presentadora del Telediario 1, en relación a  la insuficiente cobertura del debate parlamentario sobre la nueva ley de costas (miércoles 8 de mayo) puede resultar un hecho anecdótico, en comparación con la pieza emitida el pasado 14 de mayo en ese mismo espacio informativo, otro fiasco de la pública.

Locutora: “Maite tiene dos hijas: una de 21 años, otra de 12. Sus problemas: los de todos
Maite: “Parece que estamos en la época de enseñar todo, camisetas como muy amplias, muy que se caen los hombros, muy extravagantes”.

Es respetable que Maite, sus hijas o las vecinas del cuarto estén preocupadas por no “enseñarlo todo”, pero eso no significa que este problema sea común para todos los padres.  Del mismo modo, la opinión del pedagogo Jerónimo García  “Tienen que vestir a gusto, respetándose a sí mismos y a los demás” es legítima, pero no deja de ser más que una opinión, y no una constante universal.

El momento cumbre del ensalzamiento al decoro en la forma de vestir llega con la pregunta del millón, planteada como el gran miedo, la gran pregunta de todos los padres :“Y ante el gran miedo, la gran pregunta: ¿irá mi hija provocando?"

La emisión de esta pieza podría quedar en una simpática anécdota, en un guiño a tiempos pasados, si  no fuera porque no puede clasificarse como un hecho aislado.  Y es que solo seis días antes, el Telediario 2, presentado por Marcos López y Marta Jaumandreu fue el espacio escogido para una nueva lección doctrinal.

"Cada vez hay más católicos que compran velas para encomendarse a los santos y por eso las cererías son uno de los negocios que resisten y muy bien a la crisis. Y es que según los psicólogos, acercarse a un altar puede ayudar a calmar la ansiedad por la falta de trabajo o por el temor a perderlo".

Con esta entradilla, el Telediario de TVE traspasaba una nueva línea roja, promoviendo descaradamente ciertos hábitos promulgados por la religión católica, mayoritaria (y no única) en nuestro país. ¿Saben los responsables de esta pieza que en nuestro país hay fieles de otras religiones, que también pueden contar con sus propios remedios para aliviar el estrés o la ansiedad por estar en paro?¿Tienen idea de lo que significa el respeto por la diversidad religiosa?

Con frases como “y así un creyente detrás de otro”, “toda acción tiene sus consecuencias” y “Sea como sea, por pedir que no quede”, los autores de esta falsa pieza informativa defienden y apoyan testimonios sesgados de un par de fieles y de un único experto. ¿Dónde queda la contrastación de fuentes? ¿Acaso en sus facultades no oyeron hablar de ética periodística?

Mientras maquilla con todo tipo de artimañas los datos de audiencia, con medidas como la inclusión del registro de telespectadores del parte meteorológico en las cifras de audiencia de los telediarios, la televisión financiada por todos los españoles sigue desvirtuándose, perdiendo el prestigio que durante años le fue atribuido, gracias a la labor de sus trabajadores. Las críticas del Consejo de Europa, alertando de injerencias políticas en los servicios públicos de radiodifusión, o la obligada comparecencia ante el Congreso  del presidente de RTVE,  Leopoldo González Echenique, para negar la existencia de “listasnegras” en la corporación , son solo nuevos ejemplos en los que se materializa la descarada manipulación a la que está sometida Radio Televisión Española. 

Omitiendo fragmentos de la realidad, camuflando hechos y arrojando bombas de humo, los responsables de los servicios informativos de TVE han llevado a la pública a un periodo de oscuridad solo comprable a la era de dominio de Alfredo Urdaci. El hecho de que Televisión Española muestre abiertamente su  voluntad de adoctrinamiento ideológico, social, político y religioso, es síntoma de que el Gobierno ha conseguido lo que se proponía: instaurar un modelo de televisión inspirado en el NO-DO, para deformar la realidad a su antojo.  Y los espectadores lo saben, pero lo consienten.


El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

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