Spain is indifferent


Chema Castaño Risco   -   Opinión                                                                                 

Número 16 - 20/05/2013

Con España sumida en una larga crisis que va más allá de lo económico, la molesta ciudadanía muestra sistemáticamente una benevolencia pasmosa hacia los líderes y responsables que nos han arrastrado a este limbo.

La pasividad que muestra la sociedad ante los acontecimientos que nos envuelven -exceptuando algunas movilizaciones, masivas y en su mayoría pacíficas-, despierta especialmente mi interés. Basta con salir a la calle y prestar atención a las conversaciones de ciudadanos anónimos para apreciar el descontento generalizado que nos invade. Todos están hartos, todos culpan a políticos, banqueros incluso a periodistas y demás líderes de opinión de la realidad que vivimos, pero pocos analizamos el papel que cada uno de nosotros desempeñamos en este contexto. Es cierto que los españoles solucionamos los problemas del mundo mientras "tomamos unas cañas", que no paramos de vociferar y malgastar nuestras energías en discursos vehementes que se pierden en el aire. Pero cuando suena el despertador volvemos a nuestra anodina rutina, con la cabeza gacha y el paso firme, alienados por trabajos reformados para una clase media –cada vez más mediocre-.

Con este análisis no pretendo incitar a la violencia; esta alternativa nunca es la solución. Tan solo me gustaría ver que en esta sociedad de cínicos, embusteros y borregos existe solidaridad, pero no la que nos sugieren desde los medios de comunicación, y que fervientemente practicamos cuando la emotividad de las campañas navideñas nos enternece el corazón. Hablo de la solidaridad humana, como valor universal. El apoyo social. Trabajar juntos por ayudar a los más perjudicados por esta estafa financiera global -todos a fin de cuentas-.

Está claro que con la política del "virgencita que me quede como estoy" y del "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer", España continúa hundiéndose estrepitosamente en el agujero de la injusticia social. Mientras, a los pseudo-patriotas se les llena la boca defendiendo la Marca España, más preocupados por la visión de nuestro maltratado país en el extranjero. Pues bien: este país de fútbol y Eurovisión necesita de todos y cada uno de nosotros para invertir los pronósticos, que siendo realistas, son poco halagüeños, -al menos para la mayor parte de los españoles-. En este contexto, la mayoría de ciudadanos protestan silenciosamente por su degradada existencia y una minoría de "privilegiados" se esconde, inmune a la Justicia y con escasa moralidad, después de haber saqueado un país que involuciona a épocas no tan recientes, conocidas y vergonzantes.


El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

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