“Pues haber estudiado”

Carmen Reja Guisado

07/06/2013

¿Cuántas y cuántas veces hemos escuchado esta expresión? Haber estudiado. Como si no fuese suficiente con hacer de conejillo de Indias para un sistema educacional de lo más variopinto en cuanto a reformas, que no han hecho más que favorecer la proliferación de ni-nis y otros subproductos basados en el modelo Gandía Shore. Unas reformas educativas que nos convirtieron en meros espectadores, sin tener en cuenta que cada alumno era diferente en cuanto a habilidades y motivaciones. Que en cada pupitre había una inteligencia que requería su tiempo, mimo y alimento, todo muy diferente a lo que pudiese necesitar el compañero de al lado.

Haber estudiado. Una y otra vez este infinitivo compuesto nos ha taladrado la nuca, con el firme propósito de hacer de nosotros mejores personas, con un futuro lleno de posibilidades, permitiéndonos incluso alcanzar  un trabajo digno.

Haber estudiado. Como si compaginar estudios con un trabajo para aquellos que tienen la “no suerte” de abonar unas tasas de infarto con unos sueldos ridículos derivados de aquellos contratos “basura” o de los “perdóname la vida contratos de becarios” que, aún teniendo formación, títulos, idiomas y un sinfín de horas de prácticas, no parecen ser suficientes para optar a un puesto de trabajo a la altura de sus capacidades.

Haber estudiado. Sí. Para que en el peor de los casos sientas la impotencia de observar cómo solo unos cuantos elegidos por obra y gracia de no sabemos quién, salgan de la fábrica con un trifásico último modelo que les permite ocupar un puesto de trabajo nada más finalizar la carrera.

Haber estudiado. Claro. Eso es lo que viene a mi cabeza mientras escucho la publicidad de universidades privadas que intentan captar nuevos clientes en la radio. Como si no fuese difícil hoy en día estudiar en la universidad pública, la de todos… ¿O la de casi todos?

Aún así, seguiremos estudiando para alcanzar nuestras metas por muy arduo que sea el camino, por muchos obstáculos que nos quieran imponer. Obstáculos en forma de recortes a un pilar imprescindible en una nación, de subida de tasas, de oposiciones fantasmas que merman la motivación de miles de personas que dedican su vida para alcanzar un puesto en cualquier organismo público.

Sabio se muestra el refranero si acudimos a eso de que el saber no ocupa lugar, aunque nuestros políticos tengan la maltrecha idea de que este lugar tiene que ser aniquilado, o colocado en la más alta cima de la más alta de las montañas para que muy pocos sean los que puedan alcanzarla.

Señores políticos de una acera y de otra. Señor Wert, ministro de Educación, y a todos aquellos que en algún momento de nuestra vida nos han atizado con un “haber estudiado”, solo decirles que no vamos a desistir en la práctica, que lucharemos para que nuestra educación y la de futuras generaciones no se convierta en un lastre para aquellas familias que se esfuerzan por labrarles un porvenir a sus hijos.

En definitiva, y por si no había quedado claro, queremos estudiar le pese a quien le pese.

Por una educación libre y para todos”, Nereida Bueno Guerra.

Premios Nacionales Fin de Carrera (curso 2009/2010), 4 de junio de 2013.




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