La Escuela de Enfermería cierra sus puertas

Chema Cristo Tinoco, Verónica Pintiado Jimeno/ Redacción  



Número 20 - 15/07/2013

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Desde hace varios años se vienen repitiendo las informaciones sobre la fusión, integración con la Facultad de Medicina o directamente el cierre de la Escuela de Enfermería, perteneciente al Servicio Extremeño de Salud (SES). No hace falta remontarse a un pasado muy lejano; baste el ejemplo del curso 2010-2011, cuando incluso se anunció en prensa la fusión entre la Escuela y la Facultad de Medicina, un proceso en el que profesores y alumnos apenas tuvieron participación, y que finalmente no se llevó a cabo. Sin embargo -ahora sí- parece que la integración es ya un hecho desde que el pasado 30 de mayo Pepa Benavente, directora de la Escuela de Enfermería, recibiese una llamada de la Consejería de Sanidad, comunicándole el cierre de este centro en el que hay matriculados 120 alumnos.

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Joaquín Cháves Gragera, Pepa Benavente Sanguino
y Pedro Suero Villa
Para saber más sobre este proceso de reestructuración, desde este medio hemos contactado con la Facultad de Medicina -que no ha querido hacer declaraciones al respecto-, con la Consejería de Sanidad -de la que aún esperamos respuesta- y con tres profesionales de esta escuela, que sí han accedido a entrevistarse con nosotros. La directora del centro, Pepa Benavente, y los profesores Joaquín Cháves y Pedro Suero, aseguran que desde el momento en que recibieron la llamada de la Consejería que les notificó el cierre del centro han intentado obtener más información, ya que les pilló totalmente por sorpresa. “La respuesta del responsable de la Consejería fue que no había nada claro. Si esta persona lo dice, yo no puedo pensar que está mintiendo ni engañando” comenta Benavente, la directora. 

La falta de comunicación es muy importante, aseguran los responsables de la escuela. Mientras ellos no tenían constancia de estos cambios, desde la Facultad de Medicina no dejaban de llegar rumores que apuntaban a la reestructuración del centro. Para más inri, la única reunión a la que fue convocada la Escuela, a la que su directora no pudo asistir por problemas de salud, también estuvo marcada por otra irregularidad. En lugar de Benavente acudió Joaquín Cháves, Director de Grado, al que le fue denegada la entrada en la misma puerta al ser “una reunión nominal”, un detalle que no le comunicaron cuando días antes confirmó su asistencia en calidad de representante del centro.

Los tres profesores aseguran que el futuro de los alumnos está garantizado porque estos ya pertenecen a la universidad, y el “único cambio”-bromean- será de instalaciones. Se muestran un poco más inseguros en lo que a sus puestos de trabajo se refiere; aún no saben si la UEX va a contar con ellos. Porque no es solo la falta de comunicación y transparencia lo llamativo de este caso, sino que además las razones esgrimidas para justificar los cambios también parecen cojear.

En un marco de crisis como el  de nuestro país, los recortes y la necesidad de ahorrar en el sector público parecen argumentos incontestables. No obstante, y según estudios de la Escuela, la formación de un alumno en la Facultad cuesta el doble (unos 7.000 euros) debido a la mayor cantidad de personal, tanto docente (hay profesores para la parte práctica y otros para la parte teórica) como administrativo. Esta es una de las bases de la filosofía aplicada de la Escuela, que se opone a lo que ellos llaman “enfermería de salón”, defendiendo que los profesores (ocho profesionales fijos a jornada completa y otros tantos asociados) se encarguen tanto de la parte práctica como la teórica, lo que proporciona, a su entender, una enseñanza más completa e integrada. Quizás sea esto lo que les ha llevado a alcanzar el primer puesto entre todas las facultades de enfermería de la UEX en seis de los siete criterios de calidad valorados por la Universidad, un detalle que para las autoridades no parece tener especial relevancia- como tampoco parece importante el hecho de que esta facultad haya acumulado 2.000 solicitudes de ingreso en 2013 para solo 40 plazas en primer curso. 

En contra de la medida, los profesionales de la Escuela ha creado una campaña de recaudación de firmas en change.org, donde ya han logrado el apoyo de más de 900 personas, aunque esperan alcanzar el millar.

En cualquier caso, se desconoce aún el destino de los profesores, si pasarán a formar parte del personal docente de la Universidad o si por el contrario tendrán que volver a sus antiguos puestos de enfermeros, los cuales abandonaron hace ya entre veinte y treinta años, para dedicarse a la docencia.“La universidad se puede beneficiar de recursos humanos muy bien formados. Incluso el SES tiene muchas posibilidades con un grupo de profesionales con una gran experiencia en formación. Está claro que cuando una institución como el SES cierra un centro docente tirando por la borda recursos humanos bien formados es cuando empieza a ser pobre”, defiende la directora del centro.

El desconcierto entre los 120 alumnos de la Escuela de cara al cierre es muy grande, y la sensación de que nadie los ha tenido en cuenta resulta evidente. Frases como “yo elegí este centro entre los otros porque es el que mejor fama tiene” o “¿Por qué nadie nos dice nada, ni ahora ni antes? Lo estamos pagando, tenemos derecho a que nos informen” resumen el pensamiento de decenas de alumnos de esta Escuela.Un centro en el que probablemente se hayan impartido ya sus últimas lecciones, sin que las autoridades competentes hayan aclarado las fechas en las que se producirán los cambios, el destino de las personas (profesores, personal de limpieza y conserje) y los equipos de esta escuela o el uso que tendrá el edificio que hoy la aloja tras su cierre. De momento, no pueden más que especular al respecto.

Los tres profesores, en la entrada de la Escuela de Enfermería de la Comunidad

El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico.

4 comentarios:

  1. y a día de hoy, una semana antes de la fecha para realizar la matricula, hemos pedido información sobre la misma en nuestra supuesta NUEVA facultad, la facultad de medicina en la cual nos contestan con un "aún no sabemos nada, suponemos que saldrá algo en la página web"...así es que queridos compañeros, a este paso nos tendremos que dar las clases los unos a los otros

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    1. A mí me dijeron que hiciera la matrícula en la facultad de medicina, pero claro, eso es lo que les conviene a ellos. Lo mismo la hacemos y si la escuela no se cierra luego no nos dejan anular la matrícula.

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  2. Qué vergüenza!!!!! ¿Dónde están nuestros derechos? Lo mínimo sería que al menos tuvieramos la información necesaria como para saber que va a ser de nuestro futuro!!! La promoción de primero debería terminar en la escuela que para ello la elegimos y nos costó más entrar puesto que tiene la nota de corte más alta de Extremadura y por tanto las exigencias para entrar son mayores...Nos merecemos terminar en nuestra escuela!!!

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  3. Me avergüenza profundamente está situación. Yo decidí estudiar en esa escuela por su fama, sus profesores, sus recursos... Y ahora voy a tener que estudiar donde no quiero por culpa de una gran incompetencia. Debemos ser consecuentes con nuestros actos y no hacer pagárselos a los demás, que en este caso son los alumnos de la escuela. Al menos que nos dejen terminar donde hemos decidido estudiar está profesión tan bonita y necesaria.

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