Marc Dourojeanni: “El tiempo para tomar medidas en la Amazonia se agota”

Charla con un experto en la reserva biológica más importante del planeta


Alejandro López de Miguel                                                    

Número 22 - 22/08/2013

“El mundo nos ha fallado”, por lo que he decidido “solicitar a la Asamblea Nacional la declaratoria de interés nacional para el aprovechamiento del petróleo” del Yasuní, al sureste de Quito”, anunciaba el pasado 15 de agosto el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Con estas palabras, el dirigente de la nación más pequeña de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) justificaba su decisión de permitir la explotación de las reservas de crudo del Parque Yasuní, declarado reserva mundial de la biosfera en 1989 por la Unesco. Y de paso, contradecía el mensaje que envió al mundo en 2007, cuando defendió la no explotación de estos yacimientos a cambio de una suma de más de 6.000 millones de euros que debería abonar la comunidad internacional, que apenas sí ha pagado el 0,37% de esta cantidad. 
Extacción de petroleo en la selva amazónica
http://www.eldinamo.cl
En el plazo de unas semanas, la compañía estatal Petroamazonas dará los primeros pasos para extraer 920 millones de barriles de petróleo (un 20% de las reservas de la nación) en este paraíso natural, en un país que ya produce cerca de 500.000 barriles de crudo diarios.
Sin embargo, las autoridades ecuatorianas no han informado aún de cómo afectará esta explotación a la flora y la fauna del parque, ni han dado detalles sobre las precauciones que deberá tomar la compañía Petroamazonas, o sobre los métodos que utilizará para extraer el preciado oro negro en un entorno natural no menos valioso. Y frágil.
En conversación con Pensamiento Crítico, el ingeniero agrónomo y forestal y doctor en ciencias Marc J. Dourojeanni sugiere que la “argucia” de Correa “para justificar la explotación, es un precedente muy peligroso”. Reputado experto ecologista, el peruano Dourojeanni ha sido Director General Forestal y de Fauna de su país de origen, fundador y presidente de la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza (ProNaturaleza) y Vicepresidente de la Comisión Mundial de Áreas protegidas del World Resources Institute –entre otros cargos- a lo largo de una dilatada trayectoria profesional en la que también ha escrito 17 libros y cerca de 350 artículos científicos y técnicos. Como especialista en el Amazonas, Dourojeanni llama la atención sobre los múltiples peligros que acechan a este paraíso natural, aunque aún conserva la esperanza de frenar su destrucción.
PC: No sé si está al tanto de la actualidad en España, pero las dos fuerzas políticas más poderosas recurren a menudo a cortinas de humo informativas como el “conflicto” en Gibraltar para tapar los escándalos de corrupción y otras noticias que estos partidos no quieren que sigan divulgándose.  ¿Es la situación económica de Ecuador tan preocupante como para necesitar la explotación de estos recursos o la decisión del presidente Correa puede atender a otras razones?

R: La situación económica ecuatoriana no es desesperada y, además, aunque se trate de un monto importante, el dinero que esa explotación podría aportar al Ecuador no va a cambiar su situación económica de modo significativo. La decisión del presidente Correa de hacer la propuesta fue, en mi opinión, una jugada fríamente calculada para justificar, como lo demuestran los hechos, la explotación de petróleo en el Parque Nacional de Yasuní y en otras áreas protegidas acallando a los opositores y los ambientalistas. Además, las áreas protegidas se establecen para conservar muestras representativas de la naturaleza que pertenece a cada nación. Aunque la responsabilidad puede ser compartida con otros países, la actitud del Presidente ecuatoriano, que no es la de su pueblo, contradice ese fundamento y, en mi opinión, desprestigia a su país.

Marc Dourojeanni: “Varias empresas transnacionales se han comportado de forma lamentable, tanto en lo social como en lo ambiental”. Pincha aquí para saber por qué tiene tan mala fama la explotación de recursos petrolíferos.

PC: ¿Se sabe qué técnicas se utilizarán en las explotaciones? ¿Qué riesgos puede conllevar extraer crudo en este escenario, aún cuando se lleve a cabo de la manera más segura?

R: Existen técnicas bien conocidas que permiten reducir enormemente los riesgos de contaminación y otros perjuicios ambientales que ocasiona la explotación de hidrocarburos. Eso incluye desde el uso casi exclusivo de transporte fluvial o por helicópteros para evitar hacer caminos que facilitan la deforestación, la reducción del número de plataformas parar limitar el número de tubos, el uso de sistemas de perforación extendida, la reinyección de las aguas de perforación, el monitoreo socio ambiental, la capacitación del personal, etc…

¿Sabía que ya se extrae petróleo en la región de Yasuní?

Hay que reconocer que si bien es viable hacer una explotación bastante segura que puede convivir con la naturaleza, los accidentes son inevitables. Más aún porque parte de los derrames se deben a sabotajes en los oleoductos y gaseoductos. Sin embargo, en general las consecuencias de esos accidentes no son irremediables.

PC: ¿Cómo afectará la explotación de estos recursos a los indígenas? ¿Cuántos son los miembros de distintas tribus afectados por la extracción de estos combustibles?

Tribu de indígenas del Amazonas
noticiaslocal.blogspot.co.uk
R: Como dicho, además de los problemas ambientales la extracción de hidrocarburos ocasiona trastornos sociales, y los principales afectados son los indígenas. De hecho, prácticamente todos los lotes petroleros de Ecuador, Perú y Bolivia se superponen o están cerca de tierras indígenas. En el caso del Perú un 70% de los lotes petroleros se superponen a comunidades indígenas. El petróleo afecta prácticamente a todos los más de 60 pueblos indígenas amazónicos del Perú, es decir, unos 350.000 habitantes desperdigados por los ríos y bosques. Por eso reclaman consulta previa y a partir de eso exigen cuidados ambientales extremos, compensación económica por los eventuales perjuicios y por el uso de sus tierras y, asimismo, participación en los beneficios de la explotación. Esa es, habida cuenta de la falta de apoyo por parte de los gobiernos, su única oportunidad de desarrollarse. Por eso, contrariamente a lo que se dice por allí, la mayor parte de los indígenas no están en contra de la explotación de petróleo, están a favor de compartir equitativamente los beneficios.


PC: Dejemos a un lado los riesgos. ¿Cuáles son los efectos positivos que tendrán estas extracciones en la región?

R: La explotación de hidrocarburos en la Amazonia también trae beneficios para el país y para la región en que se desarrolla. Lo hace en forma de derechos diversos, royalties, cánones, impuestos, etc. que aportan recursos considerables al desarrollo regional y que, lamentablemente, muchas veces son mal utilizados o se quedan en las áreas urbanas. También aportan energía, que es necesaria. De no usarla, deberían depender de hidroeléctricas que también ocasionan gravísimos impactos ambientales y sociales.

Además, una parte de las investigaciones biológicas, geológicas y pedológicas  en la Amazonia ha sido financiada haciendo estudios de impacto ambiental para las concesiones petroleras o gasíferas.  

Fuera de las áreas protegidas, en las que la explotación sí está prohibida, es difícil justificar no extraer los hidrocarburos donde estos existen. Se trata de una oportunidad que no se repetirá en el futuro, cuando otras fuentes de energía más eficientes y limpias sean  descubiertas. Lo que realmente importa es que su extracción actual no comprometa el futuro.

Dourojeanni: “Los extractores en general se comportan muy mal, pero los peores son los llamados extractores informales. Con el pretexto de ser ‘pequeños’ o ‘pobres’ violan todas las leyes y hacen un daño ambiental y social tremendo. Pincha para saber más…

PC: ¿Cuántas especies animales y vegetales pueden verse perjudicadas por la extracción de crudo en esta zona?

R: Baste decir que la Amazonia, en especial en su parte andina, es el bioma más diverso del planeta. Si se incluyen invertebrados y otros animales  y vegetales “inferiores” se habla quizá de decenas de miles de especies por kilómetro cuadrado, y cuando son quemadas o envenenadas son totalmente eliminadas. Si la deforestación es sobre amplios frentes, la extinción de muchas especies es inevitable. Pero ni siquiera las hemos clasificado. No las conocemos. Es destrucción inconsciente y, peor, innecesaria.

PC:  ¿Por qué un asunto de esta magnitud no está más presente en los medios?

R: En realidad el asunto recibe mucha atención de los medios inclusive en los países amazónicos y, claro, también en Europa y en el Norte América. Periodistas ilustrados y sensibles abordan esos temas con mucha frecuencia, incluso semanalmente. Pero eso no impresiona a los gobernantes locales ni a la mayoría popular indiferente a casi todo lo que sea importante.

La población de los países andinos y de Brasil se rebela con facilidad por cualquier tropiezo en el manejo del futbol, por el alza del costo del pasaje, el aumento del precio de los teléfonos celulares o la baja calidad de la señal. En cambio, los temas ambientales son de interés apenas de la élite intelectual a la que, obviamente, no pertenecen los políticos ni los votantes mayoritarios. O sea que, gracias a la baja calidad de la educación, inclusive la ambiental, hay más gente preocupada con el maltrato a perros y gatos que con el destino de las maravillosas y únicas especies de animales de la Amazonia o con los bosques  que son su hogar. Menos entienden la relación del bosque con el ciclo del agua o con el calentamiento global.

PC: ¿Es lógico pensar que existen aún rincones del Amazonas que todavía no hayan sido profanados por el hombre?

R: En términos realistas es probable que no exista más ningún lugar “no profanado” o “virgen”. Pero en mi caso, y como también han hecho otros, he pisado en lugares de la Amazonia que son idénticos a los que había antes que los ibéricos llegaran a la región, con árboles gigantes y animales que no huyen del hombre. Muchos están en los grandes parques nacionales, como en el Parque Nacional del Manu, en el Perú, en el que aún viven grupos indígenas no contactados, tan libres como hace un milenio, aunque ahora sienten la presión de sus pares, que fueron empujados dentro de esa área por la “civilización”.

La capacidad de regeneración o restauración de ecosistemas que fueron “descremados”, es decir no completamente alterados, es enorme y sorprendente. Lugares en los que hubo explotación maderera y de caucho, por ejemplo, apenas  50 años después parecen un paraíso, donde ni los expertos consiguen decir que hubo intervención humana. Pero, cuando como ocurre ahora la deforestación es sobre millones de hectáreas sustituidas por soya, palma aceitera o maíz, jamás volverá a haber allí otro paraíso como el que fue extirpado.

 El Presidente ecuatoriano Rafael Correas
Usuario Flickr Presidencia de la República del Ecuador 
PC: ¿De cuánto tiempo dispone aún el Amazonas antes de verse abocado a su destrucción? ¿Estamos a tiempo de frenarla?

R: Creo, como he escrito en varios libros, que a pesar de todo aún hay esperanza. Pero el tiempo para tomar las medidas se agota. Por el momento lo que más esperanza da es, precisamente, el establecimiento de áreas protegidas bien preservadas, como se suponía que era Yasuní. Por eso, el error de cálculo del presidente ecuatoriano o más probablemente su argucia para justificar la explotación, es un precedente muy peligroso.

El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico

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