Reconvirtiendo el norte de Extremadura

María Canelas Guerrero y Verónica Pintiado Jimeno

Número 23 - 02/09/2013

Secadero de tabaco en mitad de
plantación en la zona de La Vera
Foto de Matoshino Peterson
Desde hace ya algún tiempo, Extremadura mira hacia la Unión Europea con temor debido a las nuevas leyes sanitarias y las continuas reformas en la Política Agrícola Común (PAC) que afectan, entre otros cultivos, a la producción de tabaco. Concretamente en las comarcas de La Vera, Campo Arañuelo y el Valle del Alagón (habitadas por unas 146.000 personas), se estima que existen 20.000 empleos que derivan de este cultivo. En Extremadura se cosecha en torno al 83% del total de la producción nacional, (España es el tercer país de la Unión Europea en producción de tabaco). Tan solo de los impuestos relacionados con esta droga el Estado español obtiene una recaudación de 9.315 millones de euros anuales, según afirma la Mesa de Tabaco.


Las medidas de la Unión Europea en cuestión de sanidad han supuesto un freno a los beneficios obtenidos con el cultivo del tabaco. El problema reside en la disyuntiva que plantea subvencionar por un lado la agricultura del tabaco mientras por otro lado se intenta luchar contra el tabaquismo. Este inconveniente ha motivado al enfrentamiento entre los ministros de Sanidad y los de Industria y Agricultura, quienes persiguen la aprobación de normativas que favorezcan a sus respectivos intereses.

Las reformas en la PAC comenzaron en 2004, cuando se aprobó que hasta 2010 el 60% de las ayudas al sector del tabaco estarían vinculadas a la producción  y el 40% restante al pago único. El pago único es una ayuda que se basa en un histórico de producción y es independiente del cultivo, con ello se consigue un ingreso fijo que además aporta estabilidad en caso de que la campaña no sea buena. Finalizado 2010, sólo el 50% de las subvenciones fueron destinadas a los agricultores mientras el otro 50% se invirtió en programas de desarrollo rural, que en nuestro país administró cada comunidad autónoma. Con estas ayudas al desarrollo rural la Junta de Extremadura se embolsó 42 millones de euros anuales. El pasado mes de Junio la Unión Europea aprobó la reforma de la PAC -tras varios años de negociaciones que hacían prever el fin de estas subvenciones-, que prorrogaba las ayudas a la agricultura y a la ganadería hasta otoño del 2015, casi con las mismas condiciones que España disfrutó en el anterior plan agrario.

Volviendo al cultivo del tabaco, este sombrío contexto al que se enfrentan los agricultores y los productores extremeños -ya que en Extremadura se transforma más del 70% del tabaco que se cosecha- genera una gran inseguridad en los principales núcleos  urbanos que viven del tabaco. El agricultor es solo el primer eslabón de esta cadena, en medio se encuentran las transformadoras que compran la materia prima, la elaboran y se la venden a las tabaqueras. Fruto de la presión fiscal y las restrictivas leyes contra el tabaquismo, las tabaqueras cada vez compran menos materia prima, con lo que el problema solo hace empeorar. Según aseguran desde la Mesa del Tabaco, de continuar esta tendencia se perderán unos 10.000 empleos en España y el contrabando aumentará hasta producir pérdidas de 1.700 millones en la recaudación fiscal.

Las salidas que se barajan para enmendar esta crisis son varias, y las más aplaudidas se dividen entre reconvertir los cultivos o incrementar la productividad para poder competir con otros países. Para conseguir mayor producción se ha optado por la mecanización de todas las fases del cultivo, reduciendo considerablemente la mano de obra y con ello los costes de producción.

Conscientes del convulso futuro que plantea el sector se están llevando a cabo estudios sobre la idoneidad de otras especies que aguanten mejor nuestro clima, tipo de tierra y enfermedades. La Asociación para el desarrollo del Valle del Alagón, Adesval,  está apostando por la reconversión de los cultivos de tabaco por los de estevia, planta legalizada en noviembre de 2011 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la que se extrae un edulcorante natural muy utilizado en alimentación. Alternativas como esta hacen pensar en nuevos horizontes, pero plantean la necesidad de nuevas inversiones para adecuar todos los agentes y procesos productivos a la nueva especie.

En la próxima actualización de  Pensamiento Crítico profundizaremos en la situación que vive el sector del tabaco en el norte de Extremadura.



El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico


No hay comentarios:

Publicar un comentario