Todos contra el fuego

Chema Castaño Risco

Número 24 - 15/09/2013

Incendio en Pontecaldelas, Galicia//Flickr Pablo Ferreira
Al escuchar la palabra verano, nuestra mente directamente asocia conceptos como calor, vacaciones, piscinas... Pero el periodo estival también está muy relacionado con los incendios; las altas temperaturas, la ausencia de agua y humedad en el entorno o las negligencias de algunos inconscientes son factores que provocan cada año miles de incidentes que, en determinadas ocasiones, causan graves daños en nuestro cada vez más debilitado hábitat. Es por este motivo que queremos, una vez finalizado el estío, hacer balance de la campaña de fuegos en lo que llevamos de año.

Hemos vivido el mejor año de la última década en lo que a incendios se refiere. La gran cantidad de agua caída a lo largo de la estación primaveral, que ha mantenido el suelo húmedo, y la tardía llegada de las altas temperaturas han ayudado a que 2013 sea recordado como un año excepcional, con relativamente pocos Grandes Incendios Forestales (GIF). De enero a agosto se calcinaron 26.785 hectáreas en 5.650 siniestros -según informó el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente-, una modesta cantidad de terreno comparada con las 94.513 de media en el mismo periodo de la última década.

Mapa de incendios forestales del año 2012
El Consejo de Ministros aprobó el 7 de junio las medidas correspondientes al Plan de Actuaciones de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales para 2013. Un acuerdo que involucraba en esta labor a numerosos departamentos ministeriales. Sin embargo, se alzaron voces que denunciaron la mala gestión de las administraciones públicas en materia de prevención y extinción de incendios. En julio, la organización para la defensa de la naturaleza WWF (World Wild Forum), anunció que pese a los buenos pronósticos para este año, los recortes de un 76% con respecto al presupuesto de los años 2008-2009 en la prevención contra el fuego auguraban un "futuro negro" para nuestro ecosistema.

"A pesar de que las condiciones son buenas no hay garantía de que se reduzcan los incendios porque el que pone la cerilla no es el viento ni la temperatura; en el 96% de los casos el origen del fuego es el ser humano", aseguraba Diana Colomina la coordinadora general de restauración forestal de WWF España, en una entrevista con el diario ABC. Así lo demuestran los Grandes Incendios Forestales de Andratx (Mallorca), Almorox (Toledo), Ayora (Valencia), Valdemorillo (Madrid) y los de Tortuero, Tórtola de Henares y Valdeconcha en Guadalajara provocados por imprudencias; o bien los incendios de Cualedro (Orense) y Oia (Pontevedra) en los que según concluyen las investigaciones se observan indicios de intencionalidad.

Conviene recordar que los incendios forestales suponen, además de una grave pérdida ambiental, un fuerte impacto económico y social que puede alterar por completo la actividad de la región afectada. La recuperación del terreno calcinado es lenta y poco se puede hacer para acelerarla, con lo que la efectividad está en la prevención. Sin embargo ésta es otra materia pendiente en nuestro país: según WWF, el 87% de la superficie forestal española carece de planes de gestión. Como aseguró Colomina en una entrevista concedida a la agencia EFE: "Los bosques son cada vez mas vulnerables por el abandono del uso del suelo. No se aplica una política forestal seria para evitar que haya gran contenido de combustible en montes. Lo que antes era un incendio de pequeña magnitud, ahora es mayor porque el matorral es cada vez más denso."

Bombardier 415 en descarga // Flickr Fernando Cuenca
Las ONG's ecologistas advertían de la necesidad de mantener la alerta hasta finalizar el periodo de altas temperaturas, ya que desde finales de agosto hasta finales de septiembre el suelo está más seco y el riesgo de ignición aumenta. Una buena muestra de esta realidad es el último fuego que ha devastado el Monte Pindo, (A Coruña), controlado y extinguido a lo largo de este sábado 14 de septiembre. Este paraje era apodado el olimpo celta por los historiadores, escritores e intelectuales gallegos debido a su riqueza medioambiental, patrimonial y por las numerosas leyendas que protagoniza. Más de 2.200 hectáreas han sido arrasadas en este incendio, además del incalculable coste medioambiental que ha acarreado.  En las labores de extinción han participado dos técnicos, 57 agentes forestales, 51 motobombas, una pala, 13 helicópteros y ocho aviones además de los efectivos de la Unidad Militar de Emergencia (UME).

Aún quedan por esclarecer las causas del incendio, pero todo apunta -de nuevo- a la acción del hombre. Lejos quedan las campañas publicitarias que los distintos gobiernos creaban para concienciar a la sociedad en la década de los noventa, aquellas en las que se utilizaba la música o caras famosas para luchar contra el fuego y que tan poca efectividad demostraron  tener.  La prueba del fracaso es evidente, en algunos lugares tan solo quedan cenizas.


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