Una biblioteca en el corazón de Burkina Faso

Alejandro López de Miguel

Número 23 - 02/09/2013

Sus familiares lo llamaron loco cuando  Félix Pérez Ruiz de Valbuena decidió establecerse y construir una biblioteca en Burkina Faso hace cuatro años.  Uno de los países más pobres del mundo, con apenas 17 millones de habitantes distribuidos en núcleos rurales, y un sinfín de heridas que lentamente van cicatrizando, a pesar de las persistentes sequías y la amenaza del islamismo radical que hasta hace unos meses campaba a sus anchas en el vecino Malí.

Cine en Somyaga // foto: web oficial de la bliblioteca
Hoy la Biblioteca Olvido Ruiz de Valbuena –nombre de la madre de nuestro protagonista- se erige como una realidad, un puente entre España y el corazón de África que sobrepasa las funciones de una biblioteca convencional. Un centro dedicado a la educación, la cultura y la solidaridad en Ouahigouya,  la tercera ciudad más poblada del país, “poco más que una aldea enorme”, asegura su creador. En la época de la dictadura de los mercados en la que el capitalismo –a pesar de todos sus fallos- es constantemente inoculado por el sistema en los individuos, ¿cómo entender que un próspero empresario decidiese renunciar a su estilo de vida para montar una biblioteca en un país tan pobre y remoto?

Respuesta: Antes de venirme a Burkina, en mi otra vida, en el otro mundo, yo era director general, junto con mis hermanos, de la empresa de la familia: Centro de Estudios ADAMS (www.adams.es). En aquel momento teníamos 13 centros de formación en 11 ciudades de España, más de 500 empleados y varios centenares de profesores colaboradores .

Dedicábamos el 5% de los beneficios a construir escuelas en Burkina Faso, amén de pozos, huertos escolares, bibliotecas móviles, instalaciones solares para las escuelas, etc. En marzo de 2009 decidí venir a ver lo que hacíamos con mis propios ojos y decidí quedarme. Vendí casi todas mis acciones a mis hermanos (me quedé con un 3% emocional) y me puse a montar la biblioteca.

Biblioteca Olvido Ruiz de Valbuena
foto: web oficial de la biblioteca
PC: ¿Por qué una biblioteca?

R: Burkina está clasificado en el puesto 183 del IDH (Índice de Desarrollo Humano) de Naciones Unidas, sobre un total de 187 países, así que es fácil comprender que las necesidades son algo más que enormes. Hay necesidades de todos tipos, y las más elementales están también sin cubrir: alimentación y sanidad, por ejemplo. Hay años de malas cosechas con escasez de alimentos, y la sanidad hay que pagarla si es que tienen algún dispensario cerca, pero pensé que era más importante, aunque quizás no más urgente para el que le faltan esas cosas, intentar ayudarles en algo que les permitiera desarrollarse por sí mismos de cara al futuro. Aquello de más vale enseñarles a pescar que darles de comer pescado.

Por ello decidí abrir una biblioteca. Soy un poco fanático de los libros y la lectura, además de haber sido editor casi toda mi vida. Pero esto no es sólo una biblioteca con libros 
convencionales y digitales- tenemos 14 Tablets PC y 14 NoteBooks para búsquedas de documentación-, es también un centro de formación,  con 74 ordenadores, un aula de idiomas, oposiciones para la administración, etc. También es un centro cultural, con una sala de cine, conferencias, o teatro, un espacio para niños, cuenta cuentos...

Sala de formación, biblioteca Olvido Ruiz en Valbuena 
foto: web oficial de la biblioteca
PC: ¿Qué dijeron sus amigos y familiares cuando les informó de sus intenciones?

R: Que estaba loco, ¿qué van a decir? –ríe- .Afortunadamente mis hijos son maravillosos y no me han incapacitado, aunque  todos me piden que lo deje y que me vuelva a España, sobre todo por la inseguridad en la zona.

Ouahigouya está en el norte de Burkina Faso, a unos 40 kms de la frontera con Malí y tanto la guerra con los integristas en ese país, como la posiblidad de un secuestro por parte de Al Qaeda no hacen de la zona un remanso de tranquilidad, como sí lo era hasta hace pocos años.  Pero en todo caso no puedo abandonar, por el momento, porque sería tirar todo el trabajo a la basura

PC: ¿Cómo ha sido la acogida de la población, su reacción ante este proyecto?

R: Hay de todo, pero la mayoría están muy agradecidos por lo que hago. Empezando por las autoridades. Otra cosa es que tengamos una gran respuesta a las actividades que organizamos, pero espero que poco a poco vayan comprendiendo lo importante que puede ser para ellos y para su desarrollo profesional y económico.

PC: ¿Cómo ha cambiado la vida de los lugareños desde la llegada de la bilioteca?

R: Tampoco es que su vida haya cambiado mucho, pero hacemos cosas que nadie hacía, y me refiero a las otras actividades, además de las que se realizan en la sede de la biblioteca. No estamos ‘limitados’ sólo a la población de la ‘ciudad’, intento también hacer cosas en las aldeas de alrededor. Entre 2 y 4 veces por semana salgo con la furgoneta a buscar niños, los mejores de la escuela de la aldea en cuestión, para traerlos a la biblioteca y que pasen una jornada diferente.

Les enseñamos la biblioteca y los diferentes servicios, les explicamos qué es un ordenador (que jamás han visto), les enseñamos que en una tablet pueden meter todos los libros que necesitan para el curso escolar, incluso que sirve como un cuaderno y boli. Les sentamos delante de los ordenadores para que escriban su nombre, les ponemos una película en la sala de cine, y después les damos un bocadillo, un refresco, un caramelo y un libro, y ellos nos hacen alguna actuación que han estado preparado toda la semana: poesías, canciones, adivinanzas, bailes, a veces una pequeña representación teatral… 

Para ellos es un día muy especial. Conocen un montón de cosas nuevas el mismo día: montar en un coche, aunque sea como sardinas en lata (tengo que llevar unos 25 niños cada vez en la furgoneta), ver un edificio de 2 plantas, (la biblioteca tiene dos pisos) ordenadores, cine… incluso subir por una escalera. Son cosas muy normales para cualquier niño de España, pero aquí las cosas son muy diferentes, difíciles de creer si no se han vivido.

También vamos todas las semanas a proyectar cine en las aldeas más alejadas, tanto para niños como para mujeres. A las mujeres les proyectamos películas de realizadores burkineses en mooré, lengua local, porque casi ninguna mujer de las aldeas habla francés, el idioma oficial.   Estas son las actividades más gratificantes. Es emocionante percibir el interés de las mujeres por ver una película, algo que jamás han visto en su vida. En ninguna de las aldeas hay electricidad, y por tanto tampoco televisión o cine.

Biblioteca Olvido Ruiz de Valbuena
 foto: web oficial de la biblioteca
PC: ¿Cuánta gente recurre a los diferentes servicios de la biblioteca?

R: Tenemos unos 400 abonados a la biblioteca, y también frecuentan mucho el ciber para conectarse a internet, porque la gente no suele tener conexión en casa. Los cursos más demandados son los de Oficce, con unos 300 alumnos al año, y después los de inglés, unos 200. Dejamos de programar los cursos de español, porque no hay casi demanda, no es lengua de estudio en los liceos, ni siquiera como optativa.

En todo caso, la biblioteca cada vez es más conocida y es mayor el número de personas que usa nuestras instalaciones, o el de aldeas y colegios que nos piden que vayamos a por los niños o a proyectar cine. Cuando empezamos hace dos años nos costaba conseguir que alguna aldea o colegio quisiera venir o que fuéramos nosotros, y ahora tenemos lista para apuntarse. Además les solemos llevar regalos y caramelos, gracias a las donaciones de amigos que traemos en un contenedor todos los años.

También tenemos proyección de partidos de fútbol en una TV de 55 pulgadas, aunque no suele venir demasiada gente, lo mismo que al cine, excepto para los partidos Madrid-Barça. Aquí son seguidores del Barça o del Madrid, mayoritariamente. Es lo más conocido de España, con mucha diferencia.

PC:¿Cómo se financia la biblioteca? ¿Les ayuda la administración de Burkina Fasso?

R: Nos financiamos con los ingresos por clases, el uso del ciber, etc. También tenemos en nuestra web la posiblidad de abonarse a la biblioteca para ayudarnos y hacer donaciones puntuales de dinero. En eso estamos trabajando para poder continuar esta labor, y en hacer alguna campaña de crowfunding para conseguir fondos con lo que mantener las actividades de la biblioteca.

El año pasado no llegamos a cubrir el 40% de los gastos, y el resto lo puse yo personalmente.  En 2012 fueron casi 90.000 € los que tuve que aportar. Desgraciadamente, con la crisis, ahora ya no puedo seguir poniendo esa cantidad: no tengo dinero.  

En todo caso estamos reduciendo todo lo posible los gastos y descartamos cualquier inversión o reparación que no sea absolutamente imprescindible.  La Administración de Burkina Faso no tiene dinero ni para lo suyo (otra cosa es que haya más corruptos que en España, aunque no todos lo son, claro), así que su apoyo es moral.  Somos nosotros los que les ayudamos. Con lo que viene en los contenedores les aportamos material de oficina, ordenadores, mobiliario, etc.  Este año ya hemos dado ordenadores y material de oficina a la Policía Nacional y estamos pendientes de una ceremonia de entrega de equipos que haremos conjuntamente en septiembre, después de las vacaciones, al gobernador, alcalde, alto comisario, prefecto, Gendarmería, Ejército y bomberos.

PC: ¿Han apreciado el impacto de la guerra de Malí en este país?

R: Estamos cerca de la frontera con Malí, se supone que en el límite de la delgada línea roja. Tengo amigos españoles en la capital que no suben hasta Ouahigouya porque es zona roja, hay posiblidades de secuestro. La verdad es que en el día a día no se nota nada, pero nunca se sabe.

Cuando el ejército francés desembarcó en Malí para poner freno al avance de los integristas no sabía a quién dar las gracias porque en esos momentos sí que se notaba el ambiente más enrarecido y no sabías qué es lo que podía llegar a pasar. Aquí las fronteras son incontrolables y tanto el Ejército como las fuerzas de seguridad son poco serios. Si pasa algo no te molestes en llamar; vendrán cuando todo haya pasado a dar parte.

Como las fuerzas africanas que mandó la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que no sirvieron para nada ni han hecho nada, empezando por el propio Ejército de Malí, que en lugar de ir a luchar por el control del norte dio un golpe de Estado.

PC: ¿Hasta cuándo tiene previsto permanecer en la zona? ¿Volvería a España?

R: Me quedaré por aquí mientras tenga dinero para sostener esto y mientras la seguridad no sea algo alarmante. Tampoco soy ni un héroe ni un mártir… Y mientras la salud me aguante, que ya estoy mayor y estas condiciones quebrantan a cualquiera. Desde que estoy aquí me he ganado una diabetes que me obliga a pincharme insulina dos veces al día y una buena hepatitis. Así que el alcohol sólo para las heridas. 

Volveré  a España cuando me toque. No sé si con los pies por delante o con los pies ligeros, pero volveré, a decir aquello de “yo tenía una granja en África al pie de una colina…”. De hecho,  tengo un terreno de 38 hectáreas que cerqué para construir una granja-escuela… pero eso ya es otra historia.

Félix Pérez Ruiz de Valbuena junto a los receptores de donaciones que distribuye el centro // foto: cuenta de FB de la biblioteca

El texto y las imágenes publicados pertenecen a la Revista Pensamiento Crítico, que autoriza su difusión siempre que se especifique la procedencia de estos contenidos. Fotografías y actualizaciones diarias en http://www.facebook.com/Rpensamientocritico


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