Pan para hoy

Chema Castaño Risco

Número 30 - 03/12/2013
A punto de entrar en el católico periodo de Pascua, paradigma por excelencia de la sociedad de consumo, tratamos un tema que guarda relación con la estacional solidaridad navideña promulgada moralistamente por el sistema capitalista imperante; la ayuda a los más necesitados.

Es muy común en esta festividad que la gente -especialmente sensible a los mensajes que aparecen camuflados en productos audiovisuales, publicidad y demás herramientas de adoctrinamiento social y fomento del consumo-, colabore en campañas o acciones de ayuda a los más necesitados. Pero en un país en el que más del 28% de la población sobrepasa el umbral de la pobreza severa o está en riesgo de exclusión social, estas ayudas de temporada se convierten en un hecho anecdótico.

Por suerte, existen organizaciones, entidades -públicas y privadas-, así como ciudadanos anónimos que durante todo el año practican una labor solidaria, sin ánimo de lucro, como defensores en distintas causas. En Pensamiento Crítico nos hemos interesado por destacar la labor de los comedores sociales de nuestro país, que dan acogida a miles de personas que no tienen capacidad económica para alimentarse de forma adecuada.

La coyuntura económica española de los últimos años ha motivado un aumento en el número de usuarios que demandan acceso a estos centros de ayuda. Las plazas disponibles en estos comedores resultan insuficientes para alimentar a todas las personas que no pueden mantenerse con su renta, en caso de tenerla. Los pensionistas, los inmigrantes en situación irregular, y muchas familias que pertenecían a la lastimada clase media son algunos de los estratos de la sociedad que recurren a estos servicios, tras sufrir el empobrecimiento derivado de los recortes y de las funestas políticas sociales aplicadas por los últimos Gobiernos.

Aunque históricamente la mayoría de los comedores sociales tenían vínculos con la Iglesia, en la actualidad esta tendencia ha cambiado; existen muchas sedes -ONGs, centros públicos, organizaciones de voluntariado- que, con una naturaleza laica, desarrollan su función de beneficencia social sin atender a posturas confesionales. Incluso, instituciones que antes pertenecían a la Iglesia, como es el caso del comedor de la Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, Asociación Civil Privada que acabó siendo confesionalmente católica pero independiente en aspectos legales.

En la actualidad, centros privados gestionados por distintas organizaciones absorben el flujo de personas con dificultades que acuden a los servicios sociales estatales -incapaces de absorber la demanda de acceso a sus comedores sociales-. Por ello, a lo largo de todo el año estos comedores conjugan, de la manera más eficiente posible, la financiación que les llega a través de ayudas estatales y de las aportaciones de benefactores anónimos. También reciben productos de los bancos de alimentos o de empresas alimentarias que destinan parte de su producción a estos fines solidarios.

De cualquiera de las formas, la ayuda a personas desfavorecidas por medio de estas asociaciones -libres de lucro- es una actividad muy necesaria en la época que vivimos. Sin la labor de los voluntarios que colaboran desinteresadamente en estas organizaciones y los bienhechores que las subvencionan con sus donativos sería imposible ayudar a las miles de personas que, cada vez más, se ven obligadas a pedir comida.

¿Para colaborar con alguno de estos comedores? Basta con ponerse en contacto con alguno de los que  existen en cualquier ciudad. Aunque tan solo sea por Navidad.




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